Manuel Castells, ministro nini


Una cosa es salir en el cuché, lo que para alguna ministra galapagueña debe ser la versión 2020 de tomar los cielos al asalto, y otra ausentarse del trabajo más que el malogrado Cojo Manteca. Ayer fue uno de esos días meteorológicamente extraños en los que el sociólogo Manuel Castells se dejó caer por algún sitio como hoja de otoño. Lo hizo ante una comisión del Congreso para explicar las medidas de su departamento ante el comienzo del curso más difícil que se recuerda. La noticia fue que el hombre finalmente fue, aunque con ese semblante de póngame otro café a ver si nos centramos. Luego se preguntarán por qué la universidad española no despunta. Un ministro nini —ni estudia ni trabaja, pero cobrar, cobra— no parece la mejor arma para espolear a un profesorado y a unos estudiantes que, si acaso, habrán visto en él un ejemplo de futuro: ¡nada como llegar a ser ministro de Universidades! Pues sí, nada.

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