El arte de la manipulación


Dicen los clásicos de la comunicación que un mensaje, para ser eficaz, ha de ser sencillo, claro y directo. Lo de menos es que diga la verdad. Hace mucho tiempo que el independentismo catalán aprendió esta lección y la aplica con resultados muy positivos para su causa. El mejor ejemplo es el más conocido: «España nos roba». Ya no lo usan porque en Cataluña es donde más se ha robado, y no precisamente por el fisco estatal. El Estado y los diversos gobiernos españoles, en cambio, han sido incapaces de encontrar una frase, un eslogan, capaz de suscitar alguna adhesión en Cataluña. Hace mucho tiempo que el Estado perdió esta batalla y, por lo visto, ha renunciado a ganarla: sus mensajes son largos, prolijos, legalistas, duros. No seducen ni penetran en la sociedad.

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El arte de la manipulación