Franco como último recurso político


Si las cosas van mal, siempre nos quedará Franco. Esa parece la máxima de algunos partidos españoles. Han pasado 45 años desde la muerte del dictador y 84 desde que comenzó la Guerra Civil. España es una democracia plenamente consolidada. Su nivel de pluralismo político y de libertades es uno de los mayores del mundo. La inmensa mayoría de la población considera superado uno de los períodos más negros de nuestra historia y asumió la concordia y la reconciliación surgidas de la Transición. Y, sin embargo, algunos se empeñan en sacar a pasear a Franco en cuanto se les tuercen las cosas. Como recurso para desviar la atención sobre sus propios problemas, pero también para crear una burda división de los españoles en dos bloques monolíticos: comunistas o patriotas, en boca del populismo de derechas, y progresistas o franquistas, según el populismo de izquierda. Algo que está muy lejos de representar el pluralismo de una sociedad políticamente adulta y diversa, en contra de esa pueril caricatura con la que quieren retratarla algunos.

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Franco como último recurso político