ZTE resurge de sus cenizas

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

20 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En el 2015, hace un lustro, ZTE era el séptimo fabricante mundial de smartphones con más de 57 millones de unidades vendidas y una cuota de mercado del 4 %, y en el 2017 mantenía la octava posición en el ránking y el mismo pedazo de la tarta global de la telefonía inteligente. Pero ese año el Gobierno de Estados Unidos, recién estrenado el mandato de Donald Trump, multó a la compañía china por vender sus terminales en Irán y Corea del Norte, lo que suponía violar el embargo y exportar tecnología estadounidense a los países del «eje del mal». Y en abril del 2018 el Departamento de Comercio norteamericano prohibió a las empresas de semiconductores hacer negocios con ZTE durante siete años, aunque el veto fue levantado posteriormente tras una serie de compromisos asumidos por la firma el país asiático: relevar a su dirección, pagar multas adicionales y cumplir una política interna especial durante la siguiente década.

El caso es muy similar al experimentado por Huawei, con la salvedad de que esta última nunca se ha plegado a las amenazas de Washington y parte de una posición todavía más fuerte (segundo fabricante mundial de smartphones y líder en el negocio del 5G). Pero al igual que esta, ZTE es otro de los dragones de ese Silicon Valley del siglo XXI en que se ha convertido Shenzhen y estaba claro que no se iba a quedar de brazos cruzados. Con una presencia global, 69.000 empleados y beneficios anuales por 13.200 millones de dólares, ha virado su negocio hacia las soluciones de redes y los equipos de telecomunicaciones.

En el reciente 5G SA Summit 2020 (un Mobile World Congress virtual) ZTE ha probado con éxito la primera tecnología capaz de brindar cobertura 5G en interiores y triplicar la capacidad de distribución de datos. Y no para de recibir contratos, el último como único proveedor de equipos de red para el proyecto 5G Euskadi, impulsado por el Gobierno vasco y que abarca áreas de energía, ciberseguridad, videovigilancia, movilidad y servicios de televisión y banda ancha en zonas rurales.