Profesionales en las playas


Cada verano los medios de comunicación nos informan de accidentes en las playas que finalizan en situaciones arriesgadas para los socorristas y equipos de salvamento. El disfrute de los arenales por los usuarios de manera segura es el objetivo de estos trabajadores, cuya función principal es la prevención de accidentes tanto en espacios naturales como en las instalaciones acuáticas.

El socorrista no es como antiguamente el voluntario que estaba en la playa para actuar en caso de accidente. En la actualidad es un profesional que previamente se ha sometido a la superación de un certificado de profesionalidad para conseguir la titulación que le permita ejercer las funciones asignadas a este puesto de trabajo. Galicia es la primera y única comunidad autónoma que ha regulado esto y ha creado un registro de socorristas dependiente de la Xunta.

Por el aumento en las horas de formación principalmente, el descenso de trabajadores que pueden venir de otras localidades a nuestra comunidad, y la temporada cada vez más corta del servicio, hemos visto una disminución importante en el número de profesionales en el sector.

Los socorristas no tenemos autoridad, pero sus indicaciones deben cumplirse, ya que son los expertos en definir los peligros de las zonas de la playa y cómo solventarlos para que los accidentes que ocurran sean mínimos, siempre que se sigan sus recomendaciones.

Además, las administraciones o empresas que gestionen los servicios deben dotar a estos profesionales del material de salvamento y primeros auxilios necesario para sus funciones.

Varón, español de más de 65 años, es el perfil de ahogado que recogen las estadísticas en España. Una de las principales causas son las paradas cardiorrespiratorias, por ello es muy importante dotar al personal de material específico para que el desenlace del accidente no acabe en un fallecimiento.

La alerta sanitaria nos ha conllevado a la modificación del protocolo de RCP (reanimación cardiopulmonar), pues no debemos poner en riesgo a los trabajadores. Una maniobra que ha llamado la atención de la sociedad en general es que se ha suprimido el boca a boca, por ello es más necesario estar en posesión de material para realizar la RCP instrumentalizada. Los encargados de gestionar el servicio de salvamento deben invertir en un desfibrilador que suministre descargas eléctricas para que el corazón retome sus funciones en caso de una parada, ya que los primeros minutos en la reanimación de la persona son importantes para que tenga más posibilidades de recuperación con las menores secuelas.

Que el arenal tenga socorristas suficientes, que tengan el material de rescate adecuado para prevenir, vigilar, socorrer y actuar en caso de accidentes, tanto en el medio acuático como en la arena, es lo principal para que a finales del verano no contemos un número elevado de ahogados en nuestras costas. Es por esto que los usuarios deben hacer caso a las advertencias de los profesionales y disfrutar de estos espacios con seguridad.

Por Nuria Rodríguez Suárez Presidenta de la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia

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