El holandés, España y el calvinismo

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La UE se presenta como una ilusión fantasmagórica, bajo su bandera conviven países a los que solo les une el interés económico. Holanda, acompañada por Austria, Dinamarca y Suecia -los ricos frugales-, trae por la calle de la amargura a naciones tan dispares como Alemania, Francia, Italia y Turquía. También a España, que necesita su tajada del fondo de reconstrucción. Para obtenerla deberá reconvertirse al calvinismo y prometer que no derrochará lo prestado, que contendrá su gasto, y que meterá en cintura a su población. Y lo hará.

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El holandés, España y el calvinismo