Los impuestos y el «dese por enterado»


Recargo tras recargo impositivo

De la modernización que el Ayuntamiento de Lugo está llevando a cabo en distintas materias, hay una que yo denomino «dese por enterado». Consiste en cobrarte los impuestos por el sistema del «ya está avisado». El «dese por enterado» pasa por no comunicarte el cobro del impuesto en su momento porque tú tienes que saber cuando lo tienes que pagar. El hecho de que no se te comunique en plazo trae consigo que al cabo de unos meses te llega al domicilio una notificación en la que te indican el importe del impuesto y el recargo del mismo al no abonarlo en su tiempo. Dicha carta te aparece en el buzón, en algunos casos para abonar al día siguiente, so pena de un nuevo recargo. Han sido numerosos los casos que se han dado según tengo conocimiento. Considero que esta práctica se equipara con la de «recaudar de cualquier manera». ¿Es este el sistema que tiene nuestro ayuntamiento para cuadrar cuentas cuando los ingresos no cubren los gastos? Pedro González. Lugo

Digo sí a Pedro Sánchez

¡Qué queréis que os diga! A mí el señor Pedro Sánchez me parece un sereno aliciente en cuanto a su pronunciamiento frente a este covid-19 que a todos nos asedia. Siendo, quizás, algo precario el devenir socioeconómico que asume el país y la incertidumbre que en el ámbito de la salud nos encontramos aquellos que vamos consiguiendo evitar el virus traidor. Creo positivo el apoyo didáctico de nuestro presidente. Pudo haber tenido fallos sin haberlo querido, y lo considero lógico porque es difícil acertar en todas las decisiones en momentos tan complicados. Así lo pienso. Julia García Costoya. Betanzos.

Sin rubor

Tras este tiempo, de veras nefasto que hemos vivido, cuando empezamos a sacar la cabeza, se oyen y no por parte de cualquiera, cosas que te ponen de los nervios. Bien es verdad que las revoluciones empiezan con un cambio de lenguaje y en ello están. Decir que de esta pandemia salimos más fuertes, es delirante, que se han salvado cuatrocientas y pico mil vidas, bochornoso. Mascarillas no, luego sí, es sencillamente una degradación de la política. Da igual decir hoy blanco y después negro. Banalizar los muertos, poca empatía con los ciudadanos y más desatinos, no es de recibo. Totalmente desasistidos de rubor, de vergüenza. Miren; de una pandemia se sale con deterioro social y psicológico. Se sale, en este caso, con más de treinta mil ciudadanos fallecidos, que ni el número está claro. Si un país da crédito y hasta imprime camisetas y portadas de revistas con el careto de una persona que les ha engañado y encima le aplauden, es que de verdad no tiene remedio. Consuela recordar a nuestro Lope de Vega: «no hay tan diestra mentira que no se llegue a saber». Qué decir de nuestro vapuleado filosofo, gerente, interino de la Sanidad de España entera. Y de nuestro conferenciante dominical dando cifras y cifras y mensajes y baños de «bienhacer». Y mientras, el español, en su gran mayoría, cabreado, pero no va más allá de unos comentarios de barra de bar, de ahí, que nuestro clásico escribiera «la cólera del español sentado». No hemos aprendido ni madurado. Y así nos va. Me consuela pensar lo que dijo el literato francés Rabelais: «El tiempo es el padre de la verdad». Eso espero. Y ahí me quedo. Jose Ángel Passolas Soberon. Santander.

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