Las necesidades de la atención primaria


Soy médico de familia enamorada de mi profesión o al menos lo estaba antes de que se hayan empeñado en desmantelarla cosa que, no duden, están consiguiendo. Nos enfrentamos diariamente a agendas interminables con coberturas de compañeros ausentes, sin reposición de jubilaciones y tras una etapa que nos ha dejado exhaustos porque en la atención primaria se ha trabajado y se continúa trabajando, mucho, en esta pandemia. Asisto atónita a diario a los dolorosos insultos y faltas de respeto de algunos directivos que hasta nos han culpado de contagiarnos, cuando al principio hemos

tenido que fabricar nuestros equipos de protección, y no contentos tratan de consolarnos con vales, bonos o similares. Cuando protestamos porque nuestra dignidad se ve atacada responden con la pobreza habitual de culparse unos a otros, sálvese quién pueda pero sin dar ni una solución a nuestros requerimientos. Señores gestores, usuarios, compañeros, la atención primaria que no nos cansamos de repetir, es el eje del sistema sanitario. Agoniza estrepitosamente ante la pasividad de quienes gobiernan y el agotamiento de nosotros mismos que no somos capaces de reaccionar. Hay que hacer algo antes de que, definitivamente, sea demasiado tarde. Rosa Rodríguez Álvarez. A Coruña.

 Elementos esenciales del cambio

Ya estamos al comienzo de lo que se avecina. Según el informe del Banco de España las mujeres y los menores de 35 años son los que están sufriendo en mayor medida las consecuencias de la emergencia económica y señala un probable repunte de la desigualdad en los próximos trimestres. Los mensajes son claros y el Banco de España cree que para mitigar el impacto social de la crisis debe seguirse con las reformas estructurales para relanzar el mercado de trabajo así como continuar con medidas como el ingreso mínimo vital con el objetivo de mantener las rentas. También incide en la importancia del papel de Europa para superar la crisis y considera que la propuesta de la Comisión Europea para crear un fondo de recuperación «resulta fundamental aprobar cuanto antes este fondo, que, además, debe contar con un tamaño proporcional a las necesidades de financiación generadas por la pandemia». El Gobierno lo tiene claro tal como apuntan las medidas que está tomando y la dirección de las propuestas que quiere consensuar para poner en marcha el plan de recuperación que requerirán los nuevos retos sociales.

Propuestas aparte, los ciudadanos, tenemos que decidir por nosotros mismos, no podemos dejarnos llevar por el todo funcionará mejor, y debemos seguir unidos y si es necesario, guardando las medidas de seguridad, salir a la calle, el lugar donde podemos manifestar nuestro acuerdo o rechazo. Sé que esta observación podría ser catalogada, por algunos, como una provocación. No les hagamos caso y permanezcamos atentos a lo que los diferentes grupos políticos proponen para apoyarles si va en la dirección adecuada y en caso contrario conjuguemos nuestros esfuerzos para manifestarles que no estamos de acuerdo y sepan exactamente lo que queremos y lo que despreciamos. No olvidemos que la participación política ciudadana ha sido siempre determinante para la construcción de la democracia. ramón Cadórniga. Madrid.

  Los 60 sin 600

La situación actual es lo más parecido a una vuelta al camino del que nos apartamos hace unos meses. La realidad es que varios miles no regresarán. Así que eso de «nueva normalidad» nada de nada. Ni tampoco salimos más fuertes. Quedaron secuelas físicas y psíquicas, miedo, desconfianza y paro. Debido a la falta de memoria colectiva y al empeño en no recuperarla, surgen esos círculos rojos en el mapa, pequeños, aunque lo suficientemente inquietantes como para que pensemos dos veces en la responsabilidad individual y lo que nos jugamos. Pero seamos optimistas. Es el momento. Estoy convencida de que esta es la gran ocasión de visitar la provincia vecina antes que las Seychelles, por poner un ejemplo. Propongo que unas comunidades autónomas «inviten» a otras, en plan buen rollito. El reto consiste en acabar visitando las cincuenta provincias que las componen, labor que ocuparía más de un verano, y si queda tiempo darse un garbeo por Ceuta y Melilla.

La dictadura de un virus esta vez, al menos por ahora, junto con los viajes dentro del país, recuerdan otro momento que los más jóvenes no conocieron. Los 60 sin 600. M. J. VIlasuso. As Pontes.

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