Aparta de mí ese cáliz


Si el Ejecutivo lo está haciendo muy bien o rematadamente mal lo dirán las urnas el día menos pensado. Para saber si la ministra portavoz, a la sazón María Jesús Montero, hace caso de las recomendaciones de su propio Gobierno, no hay que esperar tanto, o tan poco. Basta contemplar la imagen y ver en qué lugar, comúnmente llamado papada, descansa la mascarilla quirúrgica. Que así no vale lo puede confirmar hasta Fernando Simón. Mientras la mascarilla se acostumbra a su temeraria ubicación, Montero gesticula como diciendo «Aparta de mí ese cáliz, chiqui». La escena recuerda a la de otra andaluza, esta universal, cuando alumbró la legendaria «Si me queréis, irse». La ministra no pidió «irse» a nadie, pero preguntada por una hipotética imputación de su compañero Pablo Iglesias por el caso Tándem respondió de forma más escueta que una mascarilla descolocada, ergo inútil: «Respeto a la Justicia». Pues solo faltaría.

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