Galicia al cubo


Es decir multiplicado por tres. Mucho mas que un eslogan o un mantra de campaña electoral. Repetir Galicia, «tripitir» Galicia es no pronunciar su nombre en vano, es sumar las tres mayorías absolutas del ahora candidato Feijoo, que a todas luces, sin duda alguna, deberá añadir una cuarta Galicia al lema de campaña la noche del día 12 de julio. Tres veces pronunciado en voz alta, es un eco que recorre prados y montañas, suena en los arenales de la costa y se cuela entre el sol de julio recordando el nombre de un país que se escucha como un alalá festivo, y que lleva una estrella en la frente «e no bico un cantar».

Decir Galicia es ratificar un compromiso con la tierra, es escribir país en un manifiesto de tres palabras que son la misma, un único concepto nacido en el viejo epígrafe de «nai e señora», que abrió las puertas del pazo de Raxoi en un tiempo que comienza a parecer lejano.

Y bien pensado no es ninguna redundancia, es un autentico programa de Gobierno para cuatro años, sintético y bien estructurado. Es un grito contra las pandemias y la desolación, las tres primeras piedras, que son una, de un país que creció en Finisterre cuando se ubicaba donde comenzaba la mar ignota. Tierra errante sin fronteras en el atlas infinito de la emigración. Escuchar Galicia en el trasterro es agavillar emociones que nacen en el centro del corazón de la saudade.

Comienza una nueva campaña electoral, pospuesta por la irrupción del coronavirus que trajo la enfermedad y la muerte a esta parte del mundo, acaso señalar Galicia escrita en un cartel pegado a la pared, sea una suerte de antídoto, un sortilegio secreto, el ábrete sésamo que desbloquea el futuro de las grandes alamedas del progreso

La llave que abra las puertas de la industrialización, que evite frustraciones, que ponga fin a la sangría del desempleo, que mate el virus de la emigración, que asiente permanencias de Alcoas que convierten en paramos yermos comarcas enteras de una de las tres Galicias proclamadas. La Galicia posible frente a la utópica y a la distópica, la Galicia probable, tierra fértil, poderosa, emprendedora e imaginativa. La Galicia que queremos. Decir Galicia en julio, en el mes del apóstol que inventó caminos que mueren en Compostela, es decir patria.

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