Pelillos a la mar


Si la cosa va de ir despeinado, pocos podrán disputarle la corona a Boris Johnson. Si acaso, Donald Trump, su alter ego americano. Los líderes del primer mundo, Pedro Sánchez incluido —único español al que no le creció el cabello en el confinamiento, la Moncloa hace milagros— empiezan a echar pelillos a la mar. Traducido: sustos al margen, ha llegado la nueva normalidad, vamos a salir de esta mejores, basta de remover en los ataúdes. Los coleccionistas de votos regresan al lugar que les trae de los pelos: ganar, ganar y ganar. Este es el fin último del político del siglo XXI, de los Boris de la vida. Ahí tienen a este exnegacionista luego de pasar por la uci, saliendo del 10 de Downing Street en pos de otra victoria. Sí, se pudo haber hecho mejor, qué le vamos a hacer. Nos confiamos, qué le vamos a hacer. Debimos, debimos, debimos, pero somos humanos, qué le vamos a hacer. No me hable de muertos, hábleme de los que salvamos. Y pelillos a la mar.

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