La España (y la Galicia) de Tezanos


Para un lego en Sociología, es difícil saber si las críticas al presidente del CIS, José Félix Tezanos, se deben a sus métodos de investigación, a las preguntas que ordena a los entrevistadores, o a que en sus encuestas siempre sale muy beneficiado el Partido Socialista, a cuya directiva pertenece. Lo único cierto es que su labor es discutida todos los meses, y a veces con razón; que es el único alto funcionario cuyo trabajo se convierte siempre en noticia muy destacada; que la continuidad de sus encuestas sirve, por lo menos, para conocer las tendencias de la opinión pública y que los resultados que ofrece se contradicen frecuentemente con los sondeos de empresas privadas.

Respecto al PSOE y demás fuerzas políticas, se puede decir que el CIS bajo mandato de Tezanos viene siendo un instrumento de desmoralización de casi todos los partidos y un gran consuelo para el presidente del Gobierno. El barómetro que hoy se publica cumple esas dos funciones. Al Ejecutivo le da un doble premio: el de mantener la distancia de once puntos con el Partido Popular y el de un espectacular respaldo social a las medidas adoptadas para combatir el coronavirus. No recuerdo una gestión que haya alcanzado tanto respaldo social como esas medidas: cerca del 90 % de los consultados considera que fueron las necesarias.

Supongo que esto eleva al ministro Illa y al doctor Simón a la categoría de héroes para Sánchez y, al mismo tiempo, permite una distinción: España no es Madrid, ni el ruido de Madrid y su clase política. El conjunto de España tiende a la satisfacción, por no decir al conformismo, mientras que en Madrid están las protestas conservadoras de la calle Núñez de Balboa, las manifestaciones en coche convocadas por Vox, el griterío de unos medios que militan en el cabreo y una agitadísima política autonómica que, como dijo Margarita Robles, se echa los muertos a la cara.

Y esta vez, albricias, el CIS se ha fijado en Galicia. Naturalmente, porque hay elecciones. Y aquí sí que Tezanos no puede defender el partido en el que milita: sería excesivamente descarado. Aquí los resultados son comparables, por ejemplo, a los de Sondaxe, con un Feijoo que, sin tener garantizada la mayoría absoluta, es reconocido como un gigante. Primero, porque la intención de voto que suscita es superior a los tres principales partidos de izquierda juntos. Y segundo, porque es preferido como presidente por el 53 % de los votantes, a 40 puntos de distancia de Ana Pontón (12,5 %). Los detractores de Tezanos dirán que, con esas diferencias, la realidad no se puede manipular. Yo me fijo en otro detalle: a 25 días de las urnas, el partido más nutrido es el de las siglas NS/NC, no sabe/no contesta. En él está la cuarta parte de la población gallega. Esa cuarta parte decidirá la mayoría absoluta. Todo se decidirá en la campaña electoral.

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