La plaga de las «orexias»


L a semana pasada se publicó en La Voz un suelto sobre la drunkorexia. Era la cuarta vez en 138 años que esa voz aparecía en estas páginas. Una de las anteriores había sido en esta columna, y otra, más reciente, en un reportaje sobre el botellón. En él, la periodista María Cedrón preguntaba a unos desconcertados botelloneros si conocían el término de marras. Sabían tanto de él como de los peligros que corría su salud. Una vez informados, uno de ellos comentaba: «No conozco de eso, pero tengo unas amigas que no cenan para que les suba antes. Y para gastar menos, porque de esa forma cogen el punto rápidamente».

La también conocida como ebriorexia afecta a mujeres famosas y a jóvenes que, obsesionados con su figura, tratan de compensar las calorías que conlleva un consumo excesivo de alcohol reduciendo al mínimo los alimentos. Y quizá no sean los únicos afectados. Aún recordamos a un enjuto anciano coruñés que confesaba que su alimentación diaria consistía en un plato de sopa y un buen número de tazas de ribeiro.

El termino drunkorexia está formado con el inglés drunk, ‘borracho’, y el elemento compositivo -orexia, tomado del griego órexis, ‘apetito’. Este se emplea fundamentalmente para formar nombres con los que se designan diversos trastornos de la alimentación. El más conocido es anorexia, de an-, que denota privación o negación, y -orexia, y da nombre a la pérdida anormal del apetito. Con los adjetivos mental o nerviosa pasa a ser el síndrome de rechazo de la alimentación por un estado mental de miedo a engordar. Nombres próximos son disorexia (mengua o alteración del apetito), hiperorexia (también hiperfagia, aumento anormal del apetito, que puede deberse tanto a cuestiones psíquicas como a causas endocrino-metabólicas), ortorexia (obsesión patológica por tomar comida considerada saludable), pregorexia (mal que afecta a mujeres embarazadas que intentan conservar su peso recurriendo a prácticas peligrosas), permarexia (el problema de quienes se obsesionan con las calorías que consumen y las características de los alimentos, y siguen dietas estrictas) y la megarexia o fatorexia. Esta última es lo que sufren las personas obesas que se ven sanas y delgadas.

La mayoría de estas voces son de uso coloquial y solo algunas están en los diccionarios, tanto en los de lengua como en los especializados. Pero al paso que vamos acabarán entrando.

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