Europa y el fondo de reestructuración


A tres días del final del mes de mayo del 2020 y tres meses después del primer impacto de la pandemia en nuestro continente, las naciones europeas llegaron al acuerdo de crear un Fondo de Reconstrucción. Dotado con 750.000 millones de euros en dos años. Un importe elevado que, unido al otro medio billón disponible por otros mecanismos, hace un total de 1,25 billones de euros en subvenciones y préstamos blandos.

Los fondos se obtendrán emitiendo con el presupuesto de los próximos siete años de la Unión Europea como garantía de pago de los bonos. La ayuda está dividida en 500.000 millones en subvenciones, 250.000 millones en préstamos blandos condicionados y el restante medio billón en otros mecanismos como MEDE, BEI y SURE. Es decir, un 40 % en subvenciones y un 60 % en préstamos blandos a muy largo plazo, pero a condición de realizar reformas en las economías.

Por destino, un 80 % de los fondos están dirigidos a la reconstrucción/reindustrialización, subsidios y ERTE. Un 15 % a ayudar a empresas y particulares. Y el restante 5 % a invertir en un programa sanitario europeo.

En próximas fechas conoceremos las condiciones que exigen finalmente los socios europeos a los países que se beneficien del Fondo de Reconstrucción. Se está negociando exigir mayor flexibilidad del mercado laboral, mercado único, superávit presupuestario o rebaja de las pensiones. Condiciones que colisionan con muchos de los criterios políticos del actual Gobierno y sus socios parlamentarios.

Independientemente de las posibles repercusiones políticas que tiene aceptar las condiciones que trae aparejadas, España podrá obtener unos 140.000 millones de euros. 63.000 millones de subvención y 77.000 millones en préstamo. Son 7.000 millones para el programa europeo de salud; 21.000 millones para ayudas a empresas y particulares, Y los restantes 112.000 millones para pagar subsidios, ayudas a las personas afectadas, infraestructuras/material sanitario, y a la reconstrución/reindustrailización de la economía.

Una cantidad suficiente para generar una recuperación de la economía en V. Que minimice los efectos económicos de la pandemia en las personas. Necesitamos acordar un plan para invertir el dinero que nos llegará de Europa durante los dos próximos años. Y es muy ambicioso esperar que la comisión creada por el Congreso de los Diputados pueda proporcionar uno coherente o realizable.

La gravedad de la situación demandaría la redacción de un plan técnico que persiga objetivos concretos, acordados con el sector privado. Dirigido a que nuestro país vuelva a los niveles de actividad económica previos a la pandemia, con mejor sector sanitario y una industria más competitiva. Mejor preparados ante nuevas crisis.

Por Juan Pablo Calzada Analista financiero

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