Lea y difunda entre sus allegados


Y cuando esto pase, ¿de qué nos vamos pelear los españoles? Cuando nuestros políticos decían que nos vamos a salvar todos juntos (me imagino que todos menos los que no, claro), yo leía la prensa, veía en la televisión a los señores diputados, y me venían a la memoria esas escenas dramáticas que se viven en las pateras con la cercanía de un barco de salvamento, en las que el afán de cada uno de salvarse hace volcar la lancha y provoca numerosos ahogados. La pandemia ha causado una ruptura social que será difícil de restañar, y ahora también nos dicen que está provocando numerosísimos divorcios. Y sin embargo la tierra nos agradece este parón. Los aires limpios, la buena noticia con que las playas reciben la cancelación de la noche de San Juan, cosas así. Por eso me gustaría hacer un llamamiento desde aquí a los siete mil seiscientos millones de habitantes del planeta (para lo que voy, querido lector, a necesitar su ayuda) para que, a partir de ahora, todos los meses de febrero, que es el mes más tonto, nos quedemos de nuevo en casa. Y que, por favor, nadie cante por la ventana. Un mes de desconexión y ecología donde podamos leer a Torrente Ballester o ver el Ministerio del Tiempo, una serie que ya había inventado nuestro escritor en su libro Fragmentos de Apocalipsis, un libro que, como tantas veces pasa, es divertidísimo y buenísimo y muy desconocido. Yo ahí lo dejo, aunque si a los políticos les interesa mi idea comenzarán a crear comisiones, reuniones, dietas, asesores... Puf, mejor que no.

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