Primero disparan y después preguntan

Tomás García Morán
Tomás García Morán CRÓNICAS AGORERAS

OPINIÓN

Ricardo Rubio | Europa Press

26 may 2020 . Actualizado a las 19:29 h.

Perdón por insistir con las profecías, pero esto no va a mejorar. Cuando la secretaria de Estado para el Deporte le vuelva a escribir un libro a Pedro Sánchez, en este caso las memorias que todos deberemos leer, porque en ellas se incluirán todos los secretos que ahora ansiamos conocer, deberían desvelarse dos misterios inexplicables.

El primero es por qué este Gobierno primero dispara y después pregunta. A Merkel, cuya gestión de la crisis solo se podrá juzgar cuando algún día sepamos la diferencia real entre los muertos esperables y los que de verdad fallecieron en este período oscuro, se le acusa de tomar las decisiones demasiado tarde. En Alemania, más aún que aquí, el poder de la gestión diaria está transferida a los landers. Y Merkel no anuncia nada sin haberlo pactado antes con todos sus gobiernos regionales. La técnica de Iván Redondo y su jefe es la contraria: primero el globo sonda, en ocasiones el disparate, y luego la negociación con los conselleiros autonómicos, el párrafo escondido en el BOE... Tendrá que esmerarse Irene Lozano para explicarlo.

El segundo misterio sin resolver es por qué Sánchez ha decidido regalarle el monopolio de la izquierda a Podemos. No es solo que le hayan asignado, y menos mal, el papel de halcón a Nadia Calviño. Es que cualquier medida con el más mínimo sentido social está siendo patrimonializada por Podemos, y al PSOE se le ha reservado el papel de señor de negro conservador, portavoz de los empresarios y castrador de los anhelos libertarios de Iglesias y los suyos. En 1996, el ya fallecido Txiki Benegas inauguró la moda de hacer vídeos ofensivos contra un rival político, comparando a Aznar, Cascos y compañía con una jauría de doberman. Viendo lo que acaban de hacer con la Guardia Civil, el PP de entonces se queda en un caniche. Marlaksa, Redondo y Sánchez disparan. Echenique es el abuelo de Heidi.