Y Pablo Motos se hizo charlatán


Hace mucho tiempo que dejé de ver El Hormiguero. Ese programa intrépido que al principio sorprendía a los espectadores con su ritmo frenético ya no existe. Pablo Motos ha acabado por fagocitar un espacio en que ha querido asemejarse (ya le gustaría) a esos showmen americanos que son capaces de hacer monólogos ingeniosos, que con inteligencia dan la puntilla a la realidad de la gente. Pero Pablo Motos se parece cada día más a un charlatán de feria, que abre su mercadillo con la letanía del «¿Qué tenemos para hoy?». Y el presentador, claro, tiene para dar y tomar. Su verborrea infinita le basta para meterse día sí día también en el fango. No hay semana que no sea trending topic por sus preguntas y sus opiniones rancias, que dejan al público pasmado. A Simón le dijo que parecía que no dormía y que tenía un aspecto desaseado, a Roberto Leal si iba a suavizar el acento andaluz; esta semana ha comparado el covid con el 11-M y la asociación de víctimas se le ha echado encima. Pero si por algo ha destacado Motos es por ese chusquero modo de tratar a las mujeres que tienen mucho que decir, pero que él no acierta a ver. A Mónica Carrillo le preguntó: «¿Crees que a los hombres les atraes tú y por eso les gusta leerte?»; a Elsa Pataky: «¿Cuando duermes, la ropa interior es sexi o cómoda?» y Alessandra Ambrosio: «¿Por qué a las mujeres os gustan tanto los zapatos?». Lecciones todas de sabiduría.

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