Galicia en la economía del covid


Galicia sufre, con el resto de España, los efectos económicos de la pandemia con competencias propias en industria y empleo. Una interpretación elocuente sobre ello se encuentra en el análisis de Gabriel Lemos en La Voz: nunca antes hubo tantos gallegos dependientes del Estado. El número de quienes cobran una nómina pública en Galicia llega a casi 1,17 millones de personas, un cuarto de millón más que dos meses antes, frente a las casi 600.000 que cobran de una empresa. Con grave incidencia en los menores de 35 años. Pagas públicas para las que no existe el maná sino un trabajo esforzado, muy difícil de lograr en este Estado nuestro de federalismo salvaje, en acertada síntesis de Enric Juliana.

Pagas públicas que evidencian el Estado imprescindible. Un Estado que logre que la Unión Europea arbitre -más allá del BCE- las medidas necesarias. Por más que aún hoy estas se mantengan en un grado de incertidumbre por las presiones de Holanda, Austria y Alemania, países con una doble moral en la fiscalidad que, si en España provoca pérdidas de un 10 % del impuesto de sociedades, en el conjunto de países europeos se dejan de ingresar unos 10.000 millones de euros en concepto de impuestos corporativos. Mientras los estados intentan buscar la financiación necesaria para hacer frente a la crisis de la pandemia, con la necesaria exigencia del sur -España, Francia, Italia, Grecia, Portugal y Chipre- a las autoridades comunitarias del fondo de recuperación de 1,5 billones de euros, antes de octubre. Y si no se logra, cabe preguntarse si podemos tener una zona euro con 19 estados miembros, o si caben otras formas de organización dentro de Europa.

Para ello no basta que la vicepresidenta económica se esfuerce para darnos a nosotros y darle a los europeos confianza, sino que esa Comisión para la reconstrucción logre desarrollar su trabajo desde la lealtad y el consenso. La patronal CEOE ha dado un paso con el documento Estrategia España para la recuperación de la crisis de la covid-19. Falta que el Gobierno, los sindicatos, el Partido Popular, Ciudadanos -al parecer, este virando a negociar- y otras entidades y partidos en ese federalismo salvaje, con los gobiernos autonómicos, logren líneas comunes para hablar. La situación económica agónica se embrida si el cierre no se alarga o vuelve un rebrote del virus. La situación política presenta espacios de confrontación con elecciones en País Vasco, Galicia, Cataluña y la incógnita plúmbea de Madrid. Todo ello con unas posiciones del Partido Popular tan estrambóticas, lejos de aquellas de la centroderecha portuguesa donde el presidente del país, Rebelo de Sousa, y el jefe de la oposición, Rui Rio, alertan a la banca de su obligada contribución en esta crisis. O donde Rui Rio, con emoción de propios y extraños, dijo: «Señor primer ministro, cuente con nuestra colaboración. Porque su suerte es nuestra suerte». Políticos, por fin.

El Día da Língua portuguesa se celebró el 5 de mayo, el Día das Letras galegas se celebra el próximo 17, dedicado este año a Ricardo Carvalho Calero, vindicador de ambos mundos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Galicia en la economía del covid