Golpe mortal al prestigio de España

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Casa de S.M. el Rey

01 may 2020 . Actualizado a las 07:55 h.

Víctima durante siglos de leyendas negras sucesivas, asumidas por gran parte de nuestra inteligencia, España logró imprimir a su historia un giro radical con la recuperación de la democracia que siguió a la Transición. Aunque hoy injustamente denostada por los que hablan desde la crasa ignorancia, la mentira o el rencor retroactivo, racionalmente inexplicable, la construcción de nuestro Estado democrático fue uno de los momentos de mayor prestigio del país.

Un prestigio que se mantuvo durante casi cuatro décadas: el crecimiento económico de España, la superación de muchas de las diferencias entre sus territorios, los progresos en derechos y libertades, el reconocimiento de la pluralidad interna de la nación, la plena incorporación a Europa, la normalidad electoral, la estabilidad gubernativa y la alternancia democrática, todo contribuyó a mejorar lo que ahora se denomina Marca España. Y todo se logró pese a los atrancos -algunos terribles, como el del terrorismo- que hubo que sortear en el camino.

La general admiración que España provocaba entre propios y extraños tuvo su primer tropiezo serio con la voladura de nuestro tradicional sistema de partidos, que se tradujo en la pérdida de la estabilidad política, que tan buenos resultados había dado. Después del 2014 dejamos de ser uno de los países más estables de Europa y nos convertimos en uno de los más inestables, fenómeno agravado por los intentos insurreccionales del separatismo catalán, que, antes y después de su fracasó, hizo ímprobos esfuerzos para desprestigiar al país y al Estado que quería destruir.