Portugal, tan cerca y tan lejos


En Portugal gobierna el Partido Socialista, como en España. Gobierna en minoría estable. Atrás dejó a sus socios del Bloco, PC y Verdes, una alianza que recibió el nombre de jeringonza (jerga o lenguaje difícil de entender). El socialista Antonio Costa pasó de obtener 86 diputados en 2015 a los 106 de 2019. No se equivocaron los portugueses. Votaron al mejor presidente posible y dejaron atrás la jerga.

Se habla estos días del milagro portugués en la gestión de la crisis sanitaria. Pero no es un sintagma nuevo, ni mucho menos. El milagro comenzó antes de 2015, con el gobierno conservador de Passos Coelho y prosiguió, mejorándose, con Costa. En los últimos diez años los portugueses fueron capaces de huir de la troika con un severo plan de austeridad y sin que la población rodease sedes de partidos o instituciones, sin escraches a políticos y sin lecciones de moral. Devolvieron 78.000 millones del préstamo europeo y un quinquenio después del rescate de 2014 Portugal cerraba con un superávit del 0,2 % (España terminó el mismo año con un déficit del 2,8 %). Ahora también sufren los malos tiempos. Su primer ministro ha anunciado que el PIB caerá entre un 3,7 % y un 5,7 % (en España entre el 8 % y el 13 % en las predicciones más optimistas). Su paro, que ahora está en el 6 % se prevé que suba al 10 % (en España nos iremos, como mínimo, al 20,8 %). Por otro lado, Europa está sorprendida con su gestión de la crisis sanitaria. No voy a abrumar con datos. Solo señalar que a los once días de ser descubierto el primer caso, Portugal declaró el estado de alerta. En España el primer caso fue dado a conocer el día 1 de febrero. El estado de alarma se decretó el 14 de marzo. No digo más al respecto. No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

Verín, mi tierra, está pegada a Portugal y España comparte con los portugueses una frontera de más de mil doscientos kilómetros. Allí, su tasa de fallecimientos es siete veces inferior a la nuestra. Han hecho bien las cosas. Son políticos responsables al servicio de la gente y no de su ideología: Rui Río, jefe de la oposición, no tuvo reparos en proclamar vítores hacia Costa. Portugal es un gran país. Quizá por ello, clarividente, la Fundación Fernández Latorre premió al presidente de la república Rebelo de Sousa en el 2018.

Y para finalizar, regreso a la primera frase de esta columna. Solo para sustantivar la importancia de la gramática y los signos. Escribo: en Portugal gobierna el Partido Socialista, ¿como en España?

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