Cartas al director: «Los alumnos estamos estresados con el exceso de tarea»


Futuro educativo

Llevamos tiempo escuchando hablar al Gobierno y diferentes instituciones, pero en ningún momento se ha escuchado la opinión directa del alumnado. Dada la situación, teniendo que ser autodidactas con todos los trabajos, no estamos ni física ni psicológicamente preparados para afrontar esta sobrecarga de trabajo, ya que no toda es de repaso, sino que están añadiendo temario nuevo. Los docentes justifican esta cuestión diciendo que quieren favorecernos para no ir atrasados el curso que viene. Pero deben tener en cuenta que, por mucho que lo intentemos y muchos apuntes que leamos, hay cosas que requieren de una explicación que no se está llevando a cabo y esto solo crea estrés en el alumnado por no entender la materia en una situación ya extraordinaria de por sí. Llevamos más de un mes encerrados en casa, mucha gente con familiares enfermos y problemas económicos, por eso es cuestionable el exceso de tarea. Por mucho que estemos más horas en casa con tiempo libre no tenemos la misma capacidad de concentración y organización, la falta de contacto social, la incertidumbre y la ansiedad nos afectan. Sobretodo cuando nos despertamos un lunes y encontramos el correo y plataforma escolar llena de nuevas tareas esperando su realización y entrega, cada una con una fecha completamente diferente. Al mismo tiempo escuchamos en Radiovoz cómo el director representante de los institutos de Santiago dice que «solo se está llevando a cabo un repaso».

Pedimos que se conozca nuestra realidad y se tenga en cuenta, para, en la medida de lo posible, proporcionarnos información clara sobre cómo nos evaluarán, dejar de avanzar en la materia si realmente la intención es solo repaso y así minimizar el desconcierto y la frustración que estamos viviendo. Creemos que es el momento de tomar medidas claras, lógicas y, no se olviden, empáticas y humanas. Rebeca Göthlin González (Grupo de alumnas de primero de bachillerato). Santiago.

Su suerte es la mía

¿No sería más correcto que el paseo de los menores fuese al aire libre, durante una hora al día y acompañados por un familiar con el que convivan habitualmente? Me parece desacertado que se comience la desescalada dejando entrar a los niños en locales públicos y cerrados, frecuentados por mayores de todas las edades, como son las farmacias, los supermercados y los bancos. Los niños son «vectores» de contagio. Entonces, ¿por qué no evitar, de momento, los lugares donde, en caso de haber un menor transmisor del virus, estará en contacto con un número considerable de personas adultas y la distancia social es más difícil de mantener? Confío y deseo que los expertos acierten porque, como dijo un político portugués, su suerte es la mía. M. J. Vilasuso. As Pontes.

¡Qué vienen los rojos!

El estado de alarma no es más que otro mecanismo que prevé la Constitución para restaurar el orden en la nación, como el 155, ¿recuerdan? Lo que ayer aplaudíamos, hoy abucheamos. Algo muy parecido a lo que ocurrirá con la sanidad pública cuando el virus pase. Solo aquellos que amparan su ideología en la Constitución Española, señalando al que difiere, pueden en estos momentos cargar contra el Ejecutivo. Los mismos que, constitucionalmente, se creen en el derecho de discriminar, ya sea positiva o negativamente, o negar a la mujer el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, por ejemplo.

¿Pero a qué libertad hacen ahora referencia los liberales? ¿Exactamente qué parte de la actuación del Gobierno es la que les saca de quicio? Tal vez anteponer vidas humanas a la actividad económica. Triste que en esta situación no rememos todos a una y, al contrario, encontremos la oportunidad para lanzar el grito de ¡que vienen los rojos! Aina García Puche. Alicante.

Repuntes

De repente va y repunta. Lo que parecía aplanado y camino de ir para abajo, repunta y se nos quita toda ilusión de que esto vaya a terminar alguna vez, aunque el ministro diga que todo va bien. Sigue el confinamiento, 15 días más, aunque se acabe la hibernación, dice el presidente como si esas palabras sirvieran para distinguir a los confinados de los hibernados que van a dejar de serlo. ¿Tú eres un confinado o un hibernado? Probablemente seas las dos cosas, aunque ya has aprendido que confinar es, más sencillamente, lo que se dice quedarte en casa a esperar. Jesús Martínez. A Coruña.

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