Hablando de lealtad, señor presidente

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

MONCLOABORJA PUIG DE LA BELLA

19 abr 2020 . Actualizado a las 11:57 h.

La lealtad que el Gobierno exige a la oposición constitucionalista desde que empezó la crisis del COVID-19, siempre acompañada de una durísima censura a su supuesta deslealtad, vuelve a poner en primer plano dos básicas cuestiones democráticas.

La primera se refiere a cual debería ser el papel del PP y de Cs frente a la gestión de un Gobierno, que, además de reaccionar tarde, mal y a rastro contra la pandemia (algo sobre lo que existen ya sólidos estudios) vive instalado en un caos que se traduce en los campos sanitario y económico: si en el primero es suficiente con recordar los gravísimos problemas del desabastecimiento de material médico o el hecho increíble de que más de un mes después de iniciarse la epidemia desconozcamos el número real de positivos y de fallecidos, en lo relativo a la economía basta mencionar el desbarajuste provocado por el atasco formidable de los ERTE.

¿Qué debe hacer la oposición ante tan desolador panorama? ¿Guardar silencio y hacerse cómplice de los graves errores del Gobierno? La oposición democrática está controlando la acción del Ejecutivo, lo que es no solo su derecho sino también su obligación, con seriedad y responsabilidad, como lo demuestra la comparación entre su comportamiento y el que mantienen Vox y los separatistas: los primeros diciendo verdaderas salvajadas, a cada cual mayor; y los segundos, entorpeciendo todo lo posible la labor del Gobierno, mientras el PP y Cs la facilitan en el Congreso sin impedir, con su voto a favor o su abstención, que aquel saque sus iniciativas adelante.