Suministros sanitarios, mercados y Gobierno


Un empresario de Santiago fue detenido como presunto autor del robo de material sanitario, entre el que había alrededor de dos millones de mascarillas. Una versión enxebre de la oportunidad de negocio del COVID-19.

Los mercados de productos sanitarios se encuentran desregulados. Problemas de una demanda que desborda la oferta. «Esto se ha convertido en la fiebre del oro. De un día para otro triplican los precios. Hay gente muriéndose y otra haciendo el agosto». En los mercados, en el libre mercado, los gobiernos son un operador más y su papel se minimiza, salvo que sean gobiernos de economía intervenida, como Arabia Saudí o Rusia para el petróleo.

En España todo el mundo proclama que el Gobierno improvisa, pero la realidad es mucho más compleja y burocrática. El problema de desabastecimientos sanitarios se inició porque las dos grandes distribuidoras de este material, de Francia y Alemania, dejaron de vender por orden de sus gobiernos para evitar quedarse sin ellos cuando el COVID-19 llegase a sus países. En esta situación de un mercado complejo, el Gobierno decidió el pasado 10 de marzo centralizar la compra de bienes sanitarios. Y en ello participan los consejeros comerciales españoles, pero la burocracia y capacidad de gestión del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria motiva el retraso de los acuerdos.

La Organización Mundial de Comercio publicó un informe sobre la industria sanitaria relacionada con el COVID-19, concluyendo que es un negocio de muy pocos, en el que gana quien más paga. Alemania, EE.UU. y Suiza suministran el 35 % de los productos médicos, mientras que China, Alemania y EE.UU. exportan el 40 % de los productos necesarios para la protección del personal sanitario. El mercado de los productos de primera necesidad para la salud pública movió 135.000 millones de dólares al año. Y el 40 % de ese mercado se lo reparten China, Alemania y EE.UU. España no aparece y sí lo hacen países como Bélgica y Polonia.

Y si bien en España existe un potente sector de empresas de tecnología sanitaria, su presencia en la producción de bienes de protección y de test rápidos para los virus es muy limitada. Test rápidos con diferentes utilidades, según evidencia el ministro Illa en el Congreso, o sintetizaba Elisa Álvarez en La Voz. Limitaciones empresariales derivadas de una limitada competitividad, o también porque los PCR y test rápidos no se pudieron desarrollar hasta establecer la secuencia genética del COVID-19 y presentan usos clínicos o epidemiológicos diferenciados, con incidencia determinante en las estrategias empresariales.

La pandemia ha cambiado posicionamientos empresariales españoles ante este nuevo y urgente mercado de tecnología sanitaria que, si bien no resuelven la situación inmediata, sí permiten enfatizar la necesidad de potenciar un sistema industrial de amplio espectro, asentado en la innovación y la ciencia. Más allá de escuchar tanto argumento, exculpatorio para mí y de extrema culpa para el otro, en esta política de gobiernos contra Gobierno y de partidos contra partidos. Sin rigor ni razón.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

Suministros sanitarios, mercados y Gobierno