Sin empresas no habrá recuperación


La economía española, y por extensión la economía mundial, afrontan una situación extraordinaria, derivada de la crisis sanitaria del COVID-19, que era inimaginable hace unos meses. Ante la necesidad de contener el avance de la pandemia, los diferentes gobiernos, entre ellos el español, han ido adoptando diversas actuaciones que afectan, en mayor o menor medida, a la movilidad de las personas, ya que hoy por hoy se presenta como la estrategia más eficaz para frenar el contagio, si bien, tiene una incidencia notable sobre la actividad económica y,como consecuencia, sobre el mercado laboral.

Sin lugar a duda, la mayor preocupación actual es la sanitaria. Hay que evitar la mayor pérdida de vidas posible, y ante esta ingente tarea, vaya por delante nuestro reconocimiento y firme apoyo para la labor que están realizando todos los profesionales de la sanidad en este país.

También quisiera destacar la colaboración que están realizando las empresas para tratar de atajar lo antes posible la crisis sanitaria, con la adaptación, en algunos casos, de su producción hacia productos de material sanitario, así como el enorme esfuerzo para garantizar el abastecimiento de bienes de primera necesidad a toda la población. Sin embargo, en paralelo con la crisis sanitaria, y como consecuencia del notable descenso de la actividad en muchos sectores, generalmente derivado de las medidas adoptadas, nuestro país afronta también una crisis económica.

Es complicado precisar el alcance de la misma, siendo, además, bastante desigual entre unos sectores y otros. En algunos casos, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías ha permitido un descenso suave de la actividad y del empleo, o incluso que los mismos apenas se haya resentido. Sin embargo, en otros sectores cuya actividad está más ligadas a la presencia física, tanto de trabajadores como de consumidores, las consecuencias son muy severas, y su actividad prácticamente se ha paralizado.

La prolongación en el tiempo de las medidas que se han ido adoptando y la intensidad de las mismas, es decir, qué sectores se ven afectados y durante cuánto tiempo, son los principales factores que marcarán la profundidad de la recesión económica que cada vez mas instituciones nacionales

e internacionales anticipan para el presente año.

Para combatir esta crisis económica y para favorecer su posterior recuperación se necesitan dos tipos de medidas. Las primeras deberán centrarse en hacer frente a la situación actual: muchas empresas se ven abocadas al cierre temporal, lo que supone la reducción o pérdida, a veces total, de ingresos. Esto genera problemas de liquidez, afecta al empleo y puede comprometer la supervivencia de las compañías.

En este sentido, se valoran positivamente todas aquellas medidas que se han tomado y que van encaminadas a solucionar problemas de liquidez, flexibilizan la adaptación del empleo, y establecen mayores márgenes para el pago de las deudas tributarias. No obstante, estas medidas podrían mejorarse agilizando lo antes posible la puesta en marcha de los siguientes tramos de los avales, ampliando a las empresas con más de 6 millones de facturación el aplazamiento de los pagos tributarios, así como movilizando las devoluciones tributarias pendientes a las empresas. Con ello, se trata de paliar, en la medida de lo posible, los problemas de liquidez que están afrontando las empresas actualmente, y que no haya empresas que, cumpliendo los requisitos para acceder a los diferentes instrumentos de ayuda, no puedan hacerlo por lentitud del sistema.

El segundo tipo de medidas debería estar relacionado con el proceso de recuperación que deberá emprender la economía una vez solucionada la crisis sanitaria. Este proceso de progresiva vuelta a la normalidad y de recuperación de la economía, no va a ser sencillo, ni rápido, y será desigual entre unos sectores y otros. Pero el objetivo fundamental debe ser que la economía española eche a andar lo antes posible y de la forma más firme posible. Y ahí estaremos las empresas, para contribuir a dinamizar la marcha la economía, como siempre, generando actividad y creando empleo. Pero en este proceso, que no estará exento de obstáculos, será necesario el apoyo decidido del Gobierno.

Por Íñigo Fernández de Mesa Vicepresidente de la CEOE

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