Paulina, Trump y López Obrador


La realidad se ha hecho tan de ficción que es difícil saber quién lleva las riendas de esta situación loca. Por eso entiendo que en este desbarajuste de confusión, mientras el presidente López Obrador le recomendaba a los mexicanos que se abrazasen, que se apapachasen, y que siguiesen disfrutando en los restaurantes, una mujer como Paulina de la Mora tomase el mando. Paulina ha tenido que salir de esa gran ficción que es La Casa de las Flores para asegurar la salud de sus vecinos. Con su tono de voz característico ha alertado a todos los mexicanos de lo que su presidente no ha hecho. «¿Qué andan haciendo en la calle? Guárdense. Qué-den-se en ca-sa, por fa-vor», les ha advertido. Ojalá la llamada de Paulina llegue a tiempo, ojalá su mensaje cale allí donde los gobernantes no alcanzan, porque en algún momento habrá que juzgar a todos estos desalmados que, sabiendo como saben la que está cayendo, abocan a sus paisanos a una muerte segura. López Obrador ya ha girado su discurso (tarde, muy tarde), pero Bolsonaro sigue subestimando la amenaza del coronavirus, alardeando de ello, sin que nadie frene su locura. En algún momento nos tiraremos de los pelos por dejarlos campar a sus anchas y no arrinconar a Trump, a Bolsonaro, y a todos los presidentes que gasean a su gente. Tanta ONU, tanta OMS, tanta sigla impuesta. ¿Y de verdad no hay nadie que les pare los pies? ¿No hay nadie que les diga ¡basta!?

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