Investigar en tiempos de crisis... y en el día después


En estos momentos de crisis quisiera compartir una buena noticia. Una de estas que ocurren pocas veces.  A mi Grupo de Melanoma del CNIO nos han concedido uno de los proyectos más competitivos del Consejo Europeo de Investigación: Una ERC-Advanced Grant de 2,5 millones de euros. 1881 solicitudes y menos del 10 % financiadas, así que todo un honor, sí, con mayúsculas. Este ERC-AdG se enfocará en retos no resueltos en las metástasis del melanoma. Nos interesa este tumor porque es el único en el que lesiones de poco más de un milímetro de grosor pueden contener células capaces de diseminarse por el organismo, pero no está claro el porqué de esta agresividad.

El melanoma es también el ejemplo de tumor en el que se reflejan características fundamentales de la investigación científica: la necesidad de perseverancia y colaboración. Cuando yo empecé en este campo, el melanoma se consideraba una «caja negra» por su resistencia generalizada a quimio, radio e inmunoterapia. Respondían a tratamiento menos del 15 % de los pacientes. Tras muchísimos ensayos fallidos, y gracias a grandes equipos básicos y clínicos, esta tasa ha aumentado hasta el 50-60 %. Mi grupo ha contribuido al campo con la identificación de múltiples factores que favorecen el desarrollo del melanoma, y con modelos experimentales que permiten «anticiparnos» a las metástasis. En este proyecto ERC, que hemos denominado precisamente METALET-STOP iremos más allá, para entender no solo cómo se inician y progresan los melanomas, sino para validar estrategias que nos permitan tratar estos tumores de forma más eficiente.

Para entender por qué estos proyectos ERC son tan codiciados, recordemos cifras de un informe reciente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica), conjuntamente con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): en el período 2010-2016 el gasto público en I+D anual se redujo en un 21%, y estas cifras continúan en declive. La frustración es tremenda cuando por falta de financiación se tienen que aparcar en un cajón ideas y resultados, por ejemplo, con muestras de pacientes con un seguimiento clínico de muchos años. Los adjudicatarios de estas ayudas ERC tenemos la responsabilidad moral de ser útiles para la sociedad. Nos lo recuerdan 18,1 millones de casos con cáncer que se desarrollan cada año.

Los pacientes con cáncer avanzado necesitan tratamiento, independientemente de pandemias u otras problemáticas. Por ellos tenemos que seguir investigando. La ciencia, la tecnología, y todos estos profesionales son importantes ahora, y lo serán mañana, cuando esta pandemia COVID-19 se supere. Los reajustes y recortes presupuestarios serán inevitables, pero cómo se afronten determinará que estemos a la cabeza o a la cola de los países desarrollados. Que no se olvide esta responsabilidad.

Por Marisol Soengas Jefa de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Coordinadora de Aseica-Mujer

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