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«El Gobierno Frankenstein está en la uci y con respiración asistida»

Tomás García Morán
Tomás García Morán LEJANO OESTE

OPINIÓN

Kiko Huesca | EFe

15 mar 2020 . Actualizado a las 13:34 h.

Cuando hace justo dos meses (parece mentira) Pablo Iglesias se conformó con cinco ministerios que en realidad eran direcciones generales, la lectura fue que en Galapagar aceptaban cualquier cosa a cambio de un coche oficial. El precio a pagar vendría de Junqueras y Puigdemont. Error. Tan pronto ha tenido ocasión, el socio de gobierno de Sánchez le ha echado un pulso a su jefe que ha tenido en ascuas a todo un país durante todo el día. Y lo ha hecho con la complicidad de sus dos principales satélites, Urkullu y Torra.

Pablo se presentó en Moncloa sin mascarilla y con cuatro peticiones: que el Estado nacionalizara eléctricas y hospitales privados, tener una silla en el mando único de la crisis, y que Cataluña y el País Vasco no rindieran cuentas a ese mando único.

El resultado, tras siete horas de tensa bronca, es demoledor para Podemos: la Ertzaintza y los Mossos están ya a las órdenes de Marlaska, la crisis la pilota Sánchez, la sanidad de todo el país Illa y los movimientos de personas y mercancías, Ábalos. «En toda España», enfatizó Sánchez.