De esta crisis saldremos más fuertes


De esta crisis saldremos mejor parados que de la anterior. Lo ocurrido en el mundo, en especial en España, entre el 2008 y el 2015 nos destruyó como sociedad. La gran crisis, la peor en ochenta años, trazó una línea en el mapa de la humanidad. A un lado los derrotados y al otro los vencedores, en una suerte de veredicto que no atendió a los designios de la justicia divina: los perdedores no eran los culpables de lo ocurrido, pero ¡ay de muchos triunfadores! Lo que ocurrió después ya está en los libros. El brexit, Trump y un largo etcétera de populismos en todos sus formatos que ya estomaga recordar.

De esta crisis saldremos reforzados porque nos unirá. Aunque lo intentaremos, en esta ocasión será muy difícil echarle la culpa a alguien en concreto. Ni siquiera al pobre chino de Wuhan que se comió un murciélago. 

Es cierto que este gran caos nos ha pillado a todos en la berza. Sobra literatura en la que se explicaba que las dos grandes amenazas de la humanidad eran el ciberterrorismo y la llegada (ya saben, solo nos faltaba saber cuándo y dónde) de una gran pandemia que amenazaría nuestro feliz desarrollo. Y también es cierto que estamos empezando a dar un buen espectáculo de egoísmo, ignorancia, irresponsabilidad e improvisación. Incluso hay doctores expertos en la noble materia de hacer el ridículo que aprovecharán para sacarse la plaza de catedráticos. Pero se impondrán la solidaridad y la compasión. El talento y la gente que merece la pena. Lo veremos en los próximos días y nos emocionará, porque el hecho de que no haya un enemigo claro al que culpar nos obligará a estrujarnos las meninges y sacar lo mejor de nosotros mismos.  

De esta crisis saldremos más fuertes porque quizás esta no sea la gran pandemia, sino un ensayo general que nos educará. Se empiezan a entrever algunas lecciones que habíamos olvidado: es mejor excederse en la prevención que tener que curar cuando ya es tarde. China manda en el mundo incluso más de lo que creíamos. Europa es un anciano con todos los factores de riesgo, intubado en la uci y que difícilmente sobrevivirá a esta enfermedad global. En España es mucho más sencillo gobernar con la mayoría absoluta de Feijoo que con el alambicado pacto Moncloa-Galapagar. Y Galicia sigue siendo un paraíso maravilloso, refugio al que todo el mundo quiere regresar cuando amenaza tormenta. 

Saldremos mejor, nos querremos más a nosotros mismos. Ahora solo queda encerrarse en casa, lavarse mucho las manos y esperar a que escampe. Será más tarde de lo que nos gustaría. Y casi mejor, porque la paciencia era otra de las asignaturas que teníamos suspensas. 

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