El consentimiento, eje de la nueva ley de libertad sexual

Olatz Alberdi FIRMA INVITADA

OPINIÓN

04 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, ya anunciado, se presentó ayer en el Consejo de Ministros rodeado de un simbolismo especial: en la semana del 8 de marzo, día en el que se reivindica la igualdad efectiva de la mujer en todos los ámbitos. Y la nueva ley pretende dotar de perspectiva de género la regulación de las agresiones sexuales.

Lo fundamental de esta norma -que aún debe aprobarse- es que persigue la modificación del Código Penal con un propósito claro: poner el consentimiento en el centro de la agresión sexual. La nueva ley considerará como agresión sexual toda violencia sexual física no consentida -con atenuantes o agravantes según cada caso-, superando la tradicional discusión acerca de la violencia o intimidación, determinantes para considerar un acto, al menos hasta ahora, como abuso o agresión.

Así, con esta reforma se pretende dar un reflejo legislativo al ya conocido concepto del «solo sí es sí». Con ello, la nueva ley de Libertad Sexual quiere extender la tipificación de violencia machista a las agresiones sexuales cometidas contra mujeres, sin importar que la relación entre agresor y víctima sea la de matrimonio, pareja o similar.