Cáncer de boca y papiloma humano


La OMS define los cánceres de cavidad oral y orofaringe dentro del grupo de los de cabeza y cuello, y afectan a: mucosas de labio y boca, paladar, lengua y base de lengua, encías y amígdalas, así como el marco óseo maxilar. Suponen el octavo cáncer en incidencia y la tasa de curación supera el 50 %, alcanzando el 90 % en casos de no afectación de los ganglios. Por otro lado, los tumores de la piel del labio tienen unas causas más relacionadas con la exposición solar y al calor del tabaco, y un comportamiento y pronóstico distinto.

Más del 90 % de los casos se corresponden con tumores de células escamosas, derivados de las células de revestimiento mucoso, y la relación hombres/mujeres ronda el 3 a 1, con una tendencia a aumento entre las mujeres. La edad de aparición es en mayores de 50 años y su diagnóstico es sencillo, dada la accesibilidad de las lesiones a la simple exploración.

Como factores de predisposición se incluyen los irritantes locales crónicos, como tabaco y alcohol, tras años de irritación local. Los dos implican multiplicar por seis el riesgo de la población general. El alcoholismo crónico está directamente relacionado con un estatus sociosanitario deficitario, salud bucodental deficiente, malnutrición, condicionantes negativos a la hora de ofrecer opciones terapéuticas con unas garantías mínimas de cumplimiento por parte del paciente.

Pero esto está cambiando, al aparecer un nuevo factor causal, la infección por el virus del papiloma humano (HPV). Dicha infección asociada representa en sociedades desarrolladas hasta un 75 % de los casos. En España, por ejemplo, en ciertas áreas de Cataluña alcanza un 30 %. A nivel de Galicia no disponemos de registros específicos, pero la impresión en foros médicos es que la presencia del HPV no es llamativa; sí parece que, al menos en el área de Vigo, dicha infección ya empieza a ser relevante, con incidencias por encima del 10 %, cifra que no se alcanza en otras áreas.

Durante las últimas décadas se ha descrito un incremento de los casos en mujeres fumadoras, y, por otro lado, la presencia de infección HPV asociada, que adelanta la edad de presentación. Característicamente, la presencia de papiloma confiere un mejor pronóstico con unas mayores tasas de curación, con tratamientos menos mutiladores basados en quimio y radioterapia.

¿Qué cambios hemos visto en estas tres últimas décadas? Los pacientes presentaban habitualmente estigmas clásicos de enolismo, tabaquismo exacerbado, malnutrición y, en general, graves carencias sociosanitarias. ¿Y qué vemos hoy en día? Vemos pacientes con factores causales clásicos, aunque en mejor situación socio-sanitaria y nutricional, una mayor incidencia en mujeres y una serie de pacientes, más jóvenes, en los que la infección de HPV es el determinante causal. Los cambios en los factores causales precisan de años para mostrar reducciones de incidencia apreciables; pero alguno de estos efectos empieza a ser visible en nuestra sociedad.

Podríamos decir que la presencia de HPV, en detrimento del tabaquismo y, sobre todo, del alcoholismo, indica una sociedad menos tóxica; recordad que la transmisión del HPV se realiza, sobre todo, por sexo oral, y ¿que más nos dice? Que la vacunación contra el papiloma llevará a reducir progresivamente su incidencia, aunque habrán de pasar décadas antes de que esta tendencia sea perceptible.

Por Gerardo Huidobro Facultativo especialista del área de Oncoloxía Médica del Hospital Álvaro Cunqueiro

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