El aleteo de Puigdemont genera el caos


Pocas veces se habrá dado en política una demostración más clara de lo que constituye el efecto mariposa. En resumen, según ese principio, dadas unas condiciones iniciales en un sistema caótico, la introducción de una pequeña perturbación hará, mediante un efecto de amplificación, que el sistema entero evolucione de forma completamente diferente a la que lo habría hecho si esa variación no se hubiera producido. Así, el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas. En este caso, ha bastado que un señor que vive en Bélgica como prófugo de la Justicia se levantara una mañana con la exótica idea de anunciar un adelanto electoral en Cataluña, pero sin fijar la fecha, para que todo el sistema político español convulsione, desde Fisterra a Cabo de Gata y desde Cadaqués a Punta Umbría. El mero amago de Puigdemont a través de su valido Torra ha provocado la precipitada convocatoria de elecciones en el País Vasco. Esta, a su vez, ha forzado un abrupto final de la legislatura en Galicia. Y todo ello ha cambiado por completo el escenario político, convirtiendo los primeros meses de mandato del Gobierno de coalición en una larga y sostenida campaña electoral que pone en riesgo también el apoyo de ERC a los Presupuestos. Más allá de la lógica de estos acontecimientos, se demuestra que el independentismo es tóxico no solo para los catalanes, sino para la estabilidad de todo el sistema político español.

Pocas novedades cabe esperar en las elecciones del País Vasco. Pero los comicios gallegos son la clave para saber cómo evolucionará la política española. Un cambio de ciclo en Galicia después de tres mayorías absolutas de Feijoo consolidaría un giro a la izquierda en España que puede ser largo. Y, al revés, la resistencia de los populares en la Xunta cuestionaría ese giro, reforzaría el modelo centrista y estable que representa Feijoo y abriría la puerta a un reagrupamiento del voto de derecha en toda España en torno al PP de cara a las generales. Pero, de momento, el aleteo de Puigdemont se ha llevado por delante cualquier posibilidad de pacto de Estado en grandes reformas pendientes y hace imposible que en medio de la campaña haya consenso en cuestiones urgentes como la renovación del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional o el modelo de financiación autonómica.

Pero quizá lo más interesante es que solo 36 días después de la sesión de investidura este inesperado ciclo electoral pone a prueba la unidad del recién estrenado Gobierno de coalición. PSOE y Unidas Podemos tendrán muy difícil plantear un discurso diferenciado para disputarse el voto de la izquierda en Euskadi, en Galicia o en Cataluña mientras en Madrid conviven en armonía y se van de ejercicios espirituales a Quintos de Mora. Casualidad o no, nada más abrirse este largo período preelectoral socialistas y morados acaban de votar por primera vez en distinta dirección en el Congreso. Veremos en campaña si el PSOE se podemiza o si Podemos se socialdemocratiza. Y, sobre todo, comprobaremos si los electores prefieren el original o la copia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
18 votos
Comentarios

El aleteo de Puigdemont genera el caos