La energía no sabe de fronteras


Dos multinacionales españolas, Iberdrola y Repsol, están llevando a cabo en el norte de Portugal dos ambiciosos proyectos para producir electricidad con fuentes renovables: agua, en el primer caso; viento, en el segundo. Son dos proyectos que aquí, en España, levantarían sarpullidos, pues se trata de tres centrales hidráulicas y un parque eólico marino. Menos mal que la energía no sabe de fronteras. Y la que se genera en España y en Portugal, menos. Sus respectivos mercados de electricidad funcionan como si fueran uno solo. Aquí consumimos su energía eólica. Allí, nuestra nuclear. Por eso, las hidráulicas de Iberdrola producirán megavatios hora al otro lado de la Raia -con agua del río Támega, que nace en Verín-, pero también llegarán a este lado. La península Ibérica se prepara para un futuro más limpio a corto plazo. Portugal cerrará sus térmicas de carbón, España, también. Lástima que la regulación (que está en manos políticas, no técnicas) sea diferente y aquí, a este lado, tan cambiante.

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