Fantasías móviles

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre MIRADAS DE TINTA

OPINIÓN

MARCOS MÍGUEZ

28 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada vez se ve más gente con el móvil amarrado a la mano como si fuera una soga. El ingenio es ya una prolongación de nosotros mismos, como los lóbulos de las orejas o el dedo meñique del pie. De momento el móvil no ha pasado de ser algo parecido a un cerebro protésico, pero falta poco para comercializar una especie de chip dental con el que lo podremos manejar; cuando llegue ese momento será cuestión de tiempo que acabe integrándose en el ADN de la especie y dispongamos de una suerte de móvil implantado en la cabeza.

Los móviles posibilitan una comunicación planetaria y son una fuente de conocimiento jamás conocida; no es de extrañar que la gente lo agarre con ese nervio porque, si lo pierdes -sin soporte físico que lo reemplace ni memoria ejercitada para ello-, pierdes la comunicación y toda la información,

Hay personas que perdiendo el móvil pierden el alma; personas que se vuelven zombis si las desconectas, y van como vaca sin cencerro intentándose acordar del numero de casa para pedir socorro o una pizza.