La naturaleza contrataca


La naturaleza es, en ocasiones, salvaje, incontrolable e indómita, con graves consecuencias para la propia naturaleza, a la que destruye, y para los seres humanos, a los que puede matar. Son muchas las acciones de la naturaleza contra la propia naturaleza. Las más recientes son las borrascas a las que ponen nombre para que no se queden en borrascas anónimas. Se generan en el Atlántico o en el Mediterráneo. Se caracterizan por tener un centro de muy bajas presiones. Su acción de destrucción depende de sus características, pero arremeten contra todo lo que pillan en su camino, como se ha podido comprobar en las tres de diciembre (Daniel, Elsa, Fabién) y en la de enero, Gloria, que ha dejado nieve, lluvias intensas, vientos huracanados, olas de muchos metros y destrozos por doquier a su paso. Por el momento, también cuatro muertos.

Otro foco natural de destrucción de la naturaleza están siendo, y lo son desde siempre, las erupciones volcánicas, de las que tenemos un ejemplo reciente en el volcán Taal, ubicado en la costa oeste de Filipinas, en la isla Luzón, y que inició su actividad el pasado 12 de enero. Ha arrojado cenizas, vapor de agua y gases de distinta naturaleza a la atmósfera. Sus efectos se hicieron notar en Manila, situada a más de 60 kilómetros del volcán, y hubo que evacuar a medio millón de personas. Toda la zona quedó devastada en un ataque de la naturaleza contra la naturaleza.

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