Los verdaderos números de la presidencia


El debate en sábado no ofreció novedad, tras el subidón del viernes noche. Manida crispación en el ring del Congreso. En dos días y tras unas uvas, pasamos del espectacular humo dorado de Pedroche al humo de Pedro, dos grandes ejemplos de embobar con la apariencia. Asistimos ayer a los monólogos (no se escuchan) de nuestros políticos en esta España partida en tres. Por un lado, el discurso de la primera coalición de gobierno de izquierdas desde la Guerra Civil: garantizamos la felicidad universal de los españoles, catalanes y vascos, vivienda digna, trabajo digno, dinero para todos. Por otro, los discursos del centro a la derecha: nos espera el apocalipsis, el caos, un presidente fake, el fin del mundo, España mira hacia el pasado y se convierte en la vieja Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, vamos a terminar como Venezuela, las estanterías vacías en los supermercados, les amenazamos con los tribunales, nos tendrán enfrente. Y los terceros en discordia, la cuña, el discurso de los empoderados nacionalistas: tenemos que aprovechar, los tenemos más pillados que nunca, desde ERC, desde el PNV, desde Bildu. Pero miren por favor más allá del maratón de palabras que escucharon ayer y que sonaban a eco de sonsonete de los niños de la lotería de san Ildefonso que invitaba a la siesta. Observen bien. En esta España cada vez más diversa y desunida hay una suma de números que garantiza, que blinda, el órdago de Pedro Sánchez e Iglesias (del odio nace el amor). No es verdad que se estén tirando a una piscina vacía o en llamas, salvo que el Supremo lo impida. El persistente Sánchez (lo de resistente hace tiempo que se le quedó corto) y el politólogo Iglesias saben muy bien lo que hacen. Y el pasaporte para el manido asalto a los cielos no se lo da la suma caótica de cántabros, canarios y de Teruel. Hay una mayoría escondida mucho más sólida que ha sido lo que le ha hecho a Pedro Sánchez dar el paso hacia la irresponsabilidad absoluta. Es sencillo. Tomen una calculadora: 120 del PSOE, 35 de Podemos, 3 de Más País, 13 de ERC y 5 de Bildu. Sí, son 176, mayoría absoluta, y ni siquiera necesitan al taimado PNV y sus diputados. El único paso que tendrían que dar ERC y Bildu, si las cosas se ponen feas en algún momento de la legislatura y la Justicia no se impone, no es tan dramático: sería pasar de la pasiva abstención al activo sí. Así podrían sacar adelante cualquier propuesta de Sánchez e Iglesias que a ellos les convenga, tribunales aparte. Y de paso aprobar, mirando hacia otro lado, otras que Sánchez e Iglesias les exijan como moneda de cambio. No creo que estemos ante una operación improvisada. España, usted y yo, estamos en manos de Pedro, Pablo, Íñigo, Oriol y Arnaldo, los cinco reyes magos que tienen en sus votos anular toda la palabrería oída ayer, hasta que la Justicia mande parar.

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