Una carta pastoral audaz


No suele caracterizarse el arzobispo de Santiago por su audacia. Por eso tiene mayor relieve el tono que le ha imprimido a su última carta pastoral, la que ha dedicado al próximo año santo, que sorprende por su estilo ágil, claro y directo, con afirmaciones de hondo calado y proyección amplia.

Nos proporciona buenos titulares: «La fe no teme implicarse en la complejidad de las cosas»; «Europa no puede convertirse en una isla de bienestar social que hay que defender»; «Corremos el riesgo de volvernos individuos light para quienes la prioridad es surfear las complicaciones; individuos que se construyen una identidad en base a sus hábitos de consumo»; «¿Es posible que estemos llamando democrático al utilitarismo de la mayoría y libertad a la capacidad de consumo del individuo?»; «¿Acaso el cristiano puede tener paz espiritual mientras sus prójimos, Cuerpo de Cristo, están en la cruz?».

Considera don Julián que podemos ser serviciales, dar limosna con generosidad e incluso recibir los sacramentos pero que, si colaboramos (aunque no sea de forma consciente y deliberada) con quienes se lucran con la injusticia o la perpetúan, individuos o instituciones, seríamos sus cómplices… Maravillosas palabras. Ahora solo queda que la Iglesia compostelana se las aplique a sí misma con mano firme, porque situaciones en donde hacerlo no le faltan: no se entendería su inacción ante casos de flagrante injusticia eclesiástica.

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