Oferta de trabajo sexista


La noticia sobre una oferta de trabajo sexista nos ha dejado a los laboralistas con una enorme preocupación y mucho miedo, porque, aunque no refleja la realidad de nuestro mercado laboral, nos evoca los hechos sucedidos días atrás en Vigo (un matrimonio que tenía a una empleada de hogar encerrada en casa bajo requerimientos sexuales). Hablamos de relaciones de esclavitud y dependencia, nunca de relaciones laborales.

Es necesario mantener nuestra firmeza frente a comportamientos de este tipo y apartarlos del mercado laboral y de la realidad social. La oferta realizada no cumple la legalidad y contraviene todos y cada unos de los principios de derecho laboral, incluyendo los derechos fundamentales de la persona trabajadora.

Para realizar una selección previa a una contratación es necesario respetar el derecho a la igualdad que ya se reconoce en nuestra Constitución, pero que ha sido desarrollado posteriormente por la ley que promueve la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La oferta publicada para empleo doméstico se dirige directamente a las mujeres y además en una determinada franja de edad, lo que vulnera el principio de igualdad y contraviene la ley porque no se justifica el motivo de la necesidad de contratar a una persona del sexo femenino y no del sexo masculino para realizar esos quehaceres, ni por qué motivo tiene que ser joven y no puede ser de mediana edad. A partir de ahí todos y cada uno de los detalles de la oferta (ser sexi o tener determinadas características físicas) no pasarían un mínimo filtro de respeto a los derechos fundamentales de la persona trabajadora, y no encontrarían tampoco acomodo en la capacidad organizativa del empresario. Es necesario también recalcar que, desde nuestra amplia experiencia, existen pocos infractores de derechos fundamentales del trabajador, es algo que no viene siendo habitual.

Solo podemos quedarnos con algo positivo, el hecho de que la oferta haya generado tanto rechazo social, y eso es porque no esta normalizada. Solo en caso contrario estaríamos hablando de un retroceso en los derechos y libertades conseguidos por las mujeres a lo largo de los últimos años. Por esto es importante, por nosotras y por las generaciones que nos siguen, avanzar desde cualquiera que sea nuestra responsabilidad trabajando en pro de la igualdad, repitiéndonos: ni un paso atrás.

Por Catarina Devesa Amenedo Socia de Vento Abogados y Asesores

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