Problemas reales


Han pensado nuestros políticos en los enormes desafíos que hay encima de la mesa y por una vez, siquiera, tienen el propósito al menos de tratar de solucionarlos, corregirlos? No nos perdamos en una enumeración de los problemas, centrémonos solo en dos: la financiación autonómica y las pensiones. Son tan descomunales como insondables en toda su magnitud. La asunción, planificación y desarrollo de competencias adolecen de una gravísima situación financiera en las autonomías. La sangría se ha hecho más que evidente en los últimos meses en un tira y afloja, entre cainita e interesado, con el Gobierno central. Las arcas están exangües. Hoy los gobiernos autonómicos se las ven y las desean. La revuelta catalana nació, entre varias causas, en la asfixia financiera para atender el chiringuito montado por el nacionalismo.

La reacción era un espejo, el vasco y catalán con sus cupos y no actualizados desde hace muchas décadas. Qué razón tiene hoy un privilegio que atenta con la igualdad y sus prontuarios constitucionales. Señores, derechos históricos los tenemos igual todos los españoles.

No hay dinero para la dependencia. La tercera parte de cualquier presupuesto lo consume, como mínimo, la sanidad; otra gran parte se la lleva la educación, y a partir de ahí a gestionar para todos los demás servicios, funciones y políticas. Las tensiones entre unas y otras comunidades saltan a la vista. Los años del FLA han concluido. Las reuniones con pompa y boato no sirven. Se permite la diferencia y el cainismo partidista hace el resto. ¿Qué hará el próximo Gobierno cuando se forme? Es una incógnita. También lo es si entrará en la agenda este grave problema que asfixia a las comunidades. En campaña electoral, ese tiempo de superficialidades exponenciales y cinismos varios, donde las torpezas se hacen más evidentes, algunos blandieron la bandera de recentralizar hacia el Estado ciertas competencias. Alemania lo hizo en el 2010, refederalizando competencias que los länder habían asumido. Racionalizándolas. En este país, cansino de ir a lomos de mula vieja, racionalizar es sinónimo de quitar privilegios, prebendas y derechos de lo público.

Y quien embridará la enorme grieta de las pensiones. El tsunami que viene es descomunal.

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