El coche fúnebre del PSOE de Andalucía


Tiene cara de que le van a caer seis años. Diríase que está bajándose de un coche fúnebre para ir, de cuerpo presente, a su propio entierro, y al de casi todo el PSOE de Andalucía. Su rostro cuenta que el fallo no le va a pillar de sorpresa. Su pie no termina de querer apoyarse en el suelo, como si temiera una descarga eléctrica. Por la puerta de atrás asoma José Antonio Griñán, que en unos minutos será condenado por malversación y prevaricación continuada en el caso de los ERE: oro, plata y bronce en los juegos olímpicos de la corrupción. Este hombre llevaba media vida en carruaje oficial. Fue consejero, dos veces ministro, presidente de la Junta, etcétera. Si se despista, le suelta al juez: ¡Queda inaugurada esta sentencia! Dicen las malas lenguas que en el departamento de Indultos, el Gobierno va a colocar un cajetín con números para dar el turno, como en la sección de chorizos del supermercado.

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