La porra electoral y el CIS


Como siempre, tras unas elecciones generales los expertos analizan los resultados. Con mayor o menor acierto, especulan sobre lo que puede ocurrir, sobre la posibilidad de futuros pactos e incluso sobre lo que ocurriría si esos resultados se extrapolan a comunidades autónomas, ayuntamientos, etcétera.

Frente a esto, a los ciudadanos de a pie nos preocupan pequeños detalles que hacen que sintamos las elecciones más próximas: a quién le tocó en la mesa del pueblo, si la jornada electoral va a llover o si ese día en el bar van a poner el partido o el recuento electoral. Eso no implica que en los pueblos la capacidad de análisis sea menor, sino que tenemos claras cuáles son las prioridades.

Vayamos al asunto. En mi pueblo hemos decidido hacer una porra electoral. Sé que no es lo común, pero desde que las elecciones son tan frecuentes como los derbis en el fútbol es una buena manera de pasar el rato. La porra incluye el orden de los cinco primeros partidos y el número de diputados del partido más votado; la mayoría ha acertado la primera cuestión y muchos se han aproximado a la segunda. El ganador de la apuesta, prácticamente, lo ha clavado.

Dicho de otra manera, casi todos los participantes en la porra local se han aproximado más a los resultados finales que el Centro de Investigaciones Sociológicas. Es verdad que ya se había comentado que la encuesta del CIS más que cocinada estaba chamuscada, pero no parece normal que un grupo de vecinos en torno a una cerveza acierten y ese macroinstituto se pase de frenada.

Yo no dudo de la capacidad técnica del CIS, pero o los ciudadanos le mienten en las respuestas o ellos nos mienten a nosotros por intereses no tan ocultos. La encuesta, si recuerdan, solo acertó en los resultados de Más País, le dio a Ciudadanos -ahora llamado la España vaciada- entre 26 y 35 escaños, y al Partido Socialista una espectacular subida de 30 diputados; todo lo contrario que las encuestas de los medios privados.

Un niño chico recién levantado se aproximaría más a los resultados reales, pero el problema, según afirma el CIS, es la volatilidad del voto. Pues bien, si en las próximas elecciones quieren acertar los resultados les propongo a los expertos del CIS que se vengan a tomar una cerveza al pueblo, que hagan la porra y verán cómo se iluminan. Por lo demás, como también pronosticamos, los resultados complican más la actual situación de bloqueo: o pactan los dos grandes partidos, o el partido ganador gobierna con el apoyo de partidos independentistas, o vamos a unas terceras elecciones. En el pueblo lo tenemos claro, preferimos la última opción porque el CIS nos hará reír y tendremos otra porra.

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