La seguridad del voto


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El 10N, más allá de la información que irá facilitando el Ministerio del Interior sobre los resultados provisionales y los datos de participación, el foco mediático estará centrado sobre lo que acontezca en los colegios electorales de Cataluña. Hay anunciadas acciones de protesta por parte de los CDR, Arran y Tsunami Democratic, lo que ha obligado a desplazar a territorio catalán a un buen número de policías nacionales pertenecientes a las Unidades de Intervención Policial, Unidades de Prevención y Reacción e Información. Un dispositivo a la altura del establecido con motivo de la publicación de la sentencia del procés. Sobre el terreno estarán preparados para actuar un 70% de los especialistas en orden público a nivel nacional, solo en el ámbito de la Policía Nacional, a los que habrá que sumar Guardia Civil y Mossos, lo que incrementa el ratio de agentes por número de manifestantes. Ahora bien, si tomamos como referencia la planificación, dirección y coordinación de las fuerzas y cuerpos de seguridad que hubo el 1 de octubre del 2017, se puede pronosticar como bastante probable que el próximo domingo habrá problemas. El 1O falló una de las piezas del engranaje de seguridad, precisamente la que tenía la responsabilidad de evitar que los manifestantes tomasen posiciones dentro de los colegios electorales antes de su apertura, lo que dificultó posteriormente la labor de la Policía Nacional y la Guardia Civil. En los disturbios recientes, a raíz de la sentencia del procés, se mejoró en la coordinación de los cuerpos de seguridad pero falló la dirección del dispositivo. Se permitió que las barricadas cogieran fuerza y que los violentos pusieran contra las cuerdas a los agentes desplegados en las inmediaciones de la Jefatura Superior de Cataluña. El jefe de las UIPs, como responsable operativo, no les permitió avanzar y los expuso a un linchamiento sin precedentes. No se dejó actuar a las unidades de la Guardia Civil acuarteladas. Si el 10N no falla la coordinación entre las fuerzas y cuerpos de seguridad, la planificación del dispositivo y su ejecución es la acertada, probablemente los acontecimientos transcurrirán por el cauce correcto. La profesionalidad, la experiencia y la entrega de la unidades desplegadas está sobradamente contrastada. Solo hace falta que les dejen trabajar como saben y están acostumbrados a hacerlo. No podemos obviar que ese día no solo se vota en Cataluña, sino que se votará en toda España, y el Estado debe garantizar la seguridad y el derecho al voto de todos los ciudadanos sin olvidarnos que seguimos en nivel 4 de alerta antiterrorista. Lo que nos lleva a las siguientes cuestiones: ¿Son suficientes los recursos que destinamos a la seguridad ciudadana? ¿Es oportuno y conveniente invertir en seguridad pública? Moraleja: sin seguridad no hay libertad y sin libertad no hay derechos.

Por Roberto González Secretario federal de Galicia del Sindicato Unificado de Policía (SUP)

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