El presidente Feijoo está haciendo bien las cosas. Una muestra más de que así es lo evidencia el hecho de haber vuelto a rebajar la fiscalidad a las herencias. En el 2016 el Gobierno gallego aprobó que en nuestra comunidad autónoma no se pagaran impuestos por herencias de familiares directos hasta los 400.000 euros, y desde el 1 de enero del 2020 se amplía la exención hasta un millón de euros por heredero, por lo que solamente las grandes fortunas tendrán que tributar por este concepto. A mi entender el impuesto de sucesiones es el más injusto de los tributos. Aparte de desincentivar el ahorro. Unos padres se pasan la vida trabajando y ahorrando para adquirir, pongamos por caso, un par de viviendas. Ya han pagado el correspondiente IRPF por el salario con que las adquirieron. Igualmente abonaron el impuesto de transmisiones o IVA. Cae de cajón que no es de recibo que el sacrificado ciudadano que se pasó la vida ahorrando y tributando para hacerse con un pequeño patrimonio, cuando fallezca les deje a sus hijos unos bienes por lo que tienen que volver a pasar por caja. Feijoo prometió en campaña electoral que legislaría al respecto y cumplió. Una vez más. Siempre lo hace.