En el vientre materno


Recuerdo que mi madre decía en su tercer embarazo: «Debe ser bailarina de ballet, noto pataditas en la barriga y en la espalda a la vez…». Únicamente mi abuelo tenía claro que estaba embarazada de gemelos, hasta la ginecóloga se sorprendió cuando tras nacer el primero se percató de que allí había algo más… y nació el segundo gemelo. Esto es una anécdota divertida que muy pocos, por no decir ninguno, podrá contar en la actualidad.

Hoy en día, los embarazos están controlados desde el minuto cero. Afortunadamente disponemos de equipos de alta resolución que nos permiten diagnosticar, en ocasiones muy precozmente, malformaciones y alteraciones cromosómicas, casi siempre.

Es habitual en las consultas de ecografía de nuestro hospital ver mujeres que entran y salen, pasean y vuelven a entrar. A pesar de tener ecografistas experimentadas y equipos de última generación, a veces los bebés se ponen de espalda o tienen partes encajadas en la pelvis que no permiten la correcta valoración de todas las estructuras. En la mayor parte de los casos, gracias a la paciencia y perseverancia del equipo, después de unos cuantos paseos la valoración es completa.

Bastante más complicado es en el caso de que la limitación de la visualización del bebé sea por obesidad materna. Según datos de la Sociedad Española de Cardiología el porcentaje de personas obesas en el 2016 en Galicia era de 25 % y sigue in crescendo. El tejido adiposo es un magnífico aislante, ello hace que disminuya el paso de las ondas sonoras de alta frecuencia que se emiten para obtener la imagen ecográfica fetal, lo que dificulta enormemente poder realizar diagnósticos precisos.

No obstante, a pesar de todas las dificultades es muy infrecuente que a día de hoy nazcan en nuestro país niños con malformaciones mayores no diagnosticadas.

Un paso más es decidir qué hacer cuando sabemos que no todo está como esperábamos. De los 194 países que hay en el mundo, tan solo en 58 es legal la interrupción del embarazo. Probablemente sea este también el motivo, además de la disponibilidad de medios, por el que en muchos no se contemple el control ecográfico del embarazo.

En España, desde el 2010 la legislación permite que los padres, adecuadamente informados, decidan sobre la continuación o finalización de un embarazo en el que se haya diagnosticado una malformación o una alteración cromosómica, y ahí estarán nuestros profesionales acompañándoles, informándoles y apoyándoles en aquella determinación que hayan tomado.

Vivimos en una sociedad cambiante que necesita asirse a algunas certezas y seguridades, una de ellas es saber que en el embarazo «todo está bien».

Ciertamente hemos ganado en conocimiento y precisión durante el proceso, por el camino se ha quedado parte del romanticismo y la espera paciente de nuestros padres, pero compartimos la ilusión por el momento de conocer el nuevo ser.

Por Belén López Viñas Jefa del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Teresa Herrera. Complejo Hospitalario Universitario A Coruña

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