«La casa de las flores» se marchita


Tiene la familia de La Mora una incuestionable frescura como para engancharnos hagan lo que hagan. Vaya eso por delante, porque estoy segura de que los fans de La casa de las flores, que se cuentan por millones, no dejarán de seguir los enredos de Paulina, Julián y Elenita. Sin embargo, la segunda temporada de este sorpresivo fenómeno, que el año pasado nos hizo reventar de alegría, no tiene el pulso ni la gracia ni la originalidad de la primera. Se sigue bien, claro, pero no produce el chispazo de su arranque, cuando la forma de hablar de Paulina se convirtió en trending topic. En esta segunda parte, esa manera peculiar de pronunciar es tan exagerada que hasta parece una abusiva explotación del personaje. Eso, sumado a la ausencia de la superdiva mexicana Verónica Castro, es otro atasco para un guion que se desmadra (para mal) con la aparición de una perversa secta que no se acaba de entender muy bien.

Los actores, es cierto, mantienen el buen nivel de la primera, y el personaje trans de María José, que interpreta Paco León, se hace todavía más grande en esta segunda parte, gracias también a su hermana, María León, que se sale. Pero se echa de menos el salseo loco del cabaré, que pasa a un plano secundario, y se echan de más los clichés forzados que se estiran en este segundo guion que anuncia ya una tercera temporada. Es demasiado exceso para unas flores que ya se marchitan.

«Grabando 'La casa de las flores' pensaba: 'Tengo que sacar unos días para ir a Galicia'»

Caterina Devesa

Es madrileño, pero viaja siempre que puede a Ares. «A los 13 años mis padres compraron una casa ahí», explica el actor Eduardo Rosa, que rodó en México a las órdenes de Manolo Caro. «Mi apellido es Rosa y mi madre se llama Blanca. Las flores me pegan», bromea

«H e pasado parte de mi adolescencia en Ares», es lo primero que me suelta Eduardo Rosa (Madrid, 1993). Hablar con él es como hacerlo con un amigo y a lo largo de la conversación me relata anécdotas de su adolescencia en Galicia, de su familia y por supuesto de de su carrera. Una carrera que a efectos públicos acaba de comenzar, pero para la que lleva años preparándose. «Quería estar lo mejor formado posible por si me llegaba una oportunidad», aclara el joven que nunca tiró la toalla pese a los noes que recibió. «Una representante me echó de su cartera de actores. Me quedé hecho polvo», dice. Pero salió a flote y ahora, tras debutar en la serie Presunto Culpable, lo veremos en la segunda temporada de La casa de las flores que se estrena el próximo viernes. Además, forma parte del elenco El legado de los huesos, la segunda película de la trilogía del Baztán.

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