Peligrosas coincidencias

Manuel Couce Pereiro EN LINEA

OPINIÓN

Álvaro Ballesteros

21 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En la crisis industrial que se cierne sobre Galicia, hay un último acto que contemplo con estupor al ver cómo una multinacional se retira la máscara y pone en evidencia lo que hasta ahora fue su lucha soterrada contra otra empresa, esta gallega, por más señas.

La historia arranca en 1993 cuando Enagás solicitó construir una regasificadora en Cabo Prioriño, en Ferrol. En su momento aplaudí esa decisión —y lo dice este modesto articulista que fue alcalde de la ciudad—, pero el proyecto fue desechado por la propia Enagás, aunque siguió reteniendo los terrenos para evitar que esa superficie pudiese ser utilizada por otro. Ese otro era Reganosa, que tuvo que buscar un emplazamiento alternativo.

La tramitación del proyecto de Reganosa se topó en el 2001 con cierto rechazo vecinal contra la empresa gallega, creando un mito, un monstruo contaminante y peligroso en medio de la ría ferrolana. Ahí comenzó un rosario de litigios contra Reganosa, que hoy da empleo directo a 130 personas.