Anatomía de la política española


El actual comportamiento de la sociedad se aproxima, cada vez más, a un conjunto de relaciones emocionales; y, cada vez menos, responde a conductas racionales. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación acentúa dichos avances. De ahí que, hoy en día, predominen aquellas noticias que alimentan los impactos periodísticos. Los medios se ven obligados a estar en el candelero informativo cada poco tiempo y, en consecuencia, la jungla de la comunicación resulta cada vez más compleja; y es más difícil conseguir una visibilidad diferenciada. Se exige, pues, ingenio e ironía,

La política española actúa bajo este modo de funcionamiento. Además, muchos actores de la misma la amplifican. No cabe duda que el resultante no es, a mi juicio, nada halagüeño. Vislumbramos cuatro dinámicas.

a) Banalización de los mensajes. Ahora es preciso resumirlos en una frase o en 280 caracteres. Es decir, el objetivo no es razonar, sino imponerse al contrario, sin discusión sosegada y sin llegar a apuntar razones. Solo basta con decir cosas cada vez más contundentes, a la búsqueda de una polarización de los criterios y de las conclusiones, buscando de manera clara y sin ambages la confrontación.

b) Predominio del hooliganismo. O sea, difuminar los argumentos para ser únicamente defensor de una posición que, además, no permita llegar a acuerdos. Solo se busca provocar debates, que a veces sirvan de prolegómenos de broncas. El objetivo es afianzar el individualismo, la competencia y alimentar las pasiones.

c) Promover la segmentación ideológica en cada asunto por medio de la información suministrada en las redes sociales. De esta forma se abren brechas entre los diferentes medios de comunicación digitales, con lo que se organizan grupos/chats que permiten alimentar la adicción y el posicionamiento ideológico, partidista o pandillero, que nutra la polarización entre ganadores y perdedores.

d) Convertirse en todólogos. Se sabe de todo, no se escatiman comentarios o valoraciones sobre el tema que sea. Nunca hubo tanta gente que supiera de todas las cosas. Irónicamente, se podría concluir que escasean los especialistas.

En suma, la actual política española, al igual que en el Reino Unido, Italia o Estados Unidos, está subrayando nuevas pautas en la que el concepto de responsabilidad no es la norma principal. De ahí que en la tertulia de una población isleña se argumentara que el problema que posee la ignorancia es la arrogancia que acarrea. Y hoy hay mucho arrogante en la política.

?Del objetivo no es razonar, sino imponerse al contrario, sin discusión sosegada y sin llegar a apuntar razones. Solo basta con decir cosas cada vez más contundentes

Por Fernando González Laxe Ex presidente de la Xunta de Galicia

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