A la derecha le iba bien la coalición


Hay cosas que son incompatibles. No se puede decir que Sánchez es un político sediento de poder, que haría cualquier cosa por conseguirlo, un ambicioso sin escrúpulos y, al mismo tiempo, acusarlo de incapaz o inepto por no haber llegado a un acuerdo con Unidas Podemos, lo que le habría asegurado mantenerse en la Moncloa. No se puede sostener, como han hecho las derechas, que es un traidor a España por pactar con populistas, independentistas y bilduetarras y ahora demolerlo también por no haber querido formar un Gobierno de coalición con esos apoyos. En buena lógica, todos aquellos que han denunciado que Sánchez fuera presidente gracias a los votos de populistas e independentistas deberían alegrarse de que ahora haya renunciado a serlo. Siguiendo lo que las derechas han estado diciendo durante el último año, un Gobierno con UP, dependiente de ERC, habría sido un desastre. Eso sí, muy favorable para los intereses de PP y Cs, porque habría tenido fecha de caducidad predeterminada, y en unas inevitables elecciones, digamos en el plazo de un año, hubieran tenido muchas más posibilidades de ganar que el 10N. Con la sentencia del Procés, el brexit duro y la desaceleración económica en el escenario, un Gobierno de coalición bicéfalo con UP habría sido una jaula de grillos. Precisamente lo que interesaba a las derechas. Eso explica, por ejemplo, el apoyo de referentes mediáticos conservadores a Iglesias en la negociación. Las derechas y sus medios eran los grandes interesados en que hubiera ministros de Unidas Podemos y que, además, los Presupuestos dependieran de los independentistas. Así habrían podido seguir con su mantra del último año. Ahora lo tienen más difícil.

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