Inditex y el «Fashion Pact»: obras son...


Hace poco más de un mes, Sofía Vázquez firmaba un reportaje en la sección de Economía de La Voz de Galicia sobre los acuerdos adoptados en la última junta general de accionistas de Inditex, entre los que destacaba los relativos a la decisión del gigante gallego de ser en 2025 sostenible al 100%.

Asumiendo la sostenibilidad «como cultura de empresa», su presidente, Pablo Isla, ponía entonces fecha a los principales objetivos. En el ejercicio 2020, el 100 % de las tiendas deberán ser ecoeficientes, más del 25 % de las prendas llevarán la etiqueta join live (indicativa de su confección con materiales sostenibles), y se eliminarán las bolsas de plástico. Además, los vertidos serán cero y todos los diseñadores estarán formados en sostenibilidad. En el 2023, se alcanzará el nivel de cero residuos en sedes, centros logísticos y tiendas, el 100 % de las fibras celulósicas serán sostenibles y la totalidad de los materiales de paquetería se recogerán para su reciclaje o reutilización. En el 2025, el 80 % del consumo de energía será renovable en todas las instalaciones; el 100 % del algodón y el lino, sostenible, y el 100 % del poliéster, reciclado.

En línea con ese decisivo compromiso, el propio Pablo Isla participaba antes de ayer en París en la firma, ante el presidente Macron, del denominado Fashion Pact (Pacto de la Moda), alianza internacional que aspira a lograr tres grandes objetivos: detener el cambio climático, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero; restaurar la diversidad, preservando los ecosistemas donde operan, y proteger los océanos, eliminando plásticos de un solo uso e investigando en microplásticos. Junto a Inditex, única empresa nacional en la reunión, estaban otras 30 firmas, algunas tan importantes en el sector como Adidas, Nike, Chanel, Burberry, Gap, Giorgio Armani, H&M, Hermes, Puma o Ralph Lauren.

Obras son amores y no buenas razones, reza un conocido refrán que interpela a los que hablan mucho pero, luego, no cumplen lo prometido o nada hacen.

Recordarlo ahora viene muy al caso, pues, igual que hay gobernantes que se dedican al bla, bla, bla para convertir luego sus discursos en agua de borrajas y otros que patrocinan intervenciones que no revolucionarán el mundo de la noche a la mañana (lo que ha producido a lo largo de la historia frustraciones desastrosas) pero que impulsan cambios progresivos traducidos en mejoras sustanciales para el bienestar del planeta y de quienes lo habitamos, también hay empresas que no están dispuestas a aceptar más compromisos que el que tienen con su cuenta de resultados, mientras otras promueven iniciativas sociales, aceptando cambiar parte de sus beneficios particulares por medidas que a todos aprovechan.

El reciente Fashion Pact es una de esas iniciativas esperanzadoras en defensa de los intereses generales. Que España esté en él, y además tan bien representada, debería ser un motivo de orgullo para todos.

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