Sois lo peor, pero quiero ser tu socio


Los dirigentes de Podemos han reiterado que no se fían de Sánchez, le han llamado mentiroso y le acusan de seguir las órdenes del Ibex, la banca y la CEOE, de buscar un acuerdo con la derecha y de humillar a sus votantes. Hasta han denunciado por delitos de corrupción a dos de los ministros más emblemáticos del que pretenden que sea su socio de coalición, Ábalos y Borrell. El negociador Echenique y el gurú ideológico Monedero escriben a diario tuits incendiarios contra el líder socialista. Y, a pesar de todo, Iglesias y los suyos siguen queriendo entrar a toda costa en su Gobierno. Si de verdad se creen esas tremendas acusaciones lo más lógico sería pasar a la oposición, tras permitir la investidura, lo que cerraría la puerta en unas nuevas elecciones a las tres derechas, que en teoría son sus principales adversarios políticos. O mejor incluso: pactar una serie de medidas que comprometieran al Gobierno y tener las manos libres para denunciarlo si no las cumple. Pero no, exigen gobernar con un partido del que desconfían totalmente y consideran un pelele de los grandes poderes económicos. La única explicación de esta contradicción en apariencia irresoluble hay que buscarla en el 28A. Unidas Podemos perdió 29 escaños y más de un millón de votos y se convirtió en la cuarta fuerza política. Iglesias entendió que la única forma de eludir su responsabilidad por la debacle era entrar en el Gobierno y montar un gabinete paralelo para apuntarse los tantos sociales. Quería ser vicepresidente, pero Sánchez lo vetó. Al menos que lo fuera Irene Montero, y consiguió que se aceptara. Pero en un error catastrófico rechazó la histórica oferta de coalición. Es lo que tiene convertir la política en Juego de Tronos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
13 votos
Comentarios

Sois lo peor, pero quiero ser tu socio