Paquita, Paca


Si hay un modo de describirla, es como un vaso de tubo lleno de Larios aguardando en la encimera. La sensación de hogar cuando todo lo demás se desintegra. El aceite borboteando en la sartén mientras cae una invitación de los Goya a la papelera. Pasar por una crisis vital y allanar la casa de Leiva.

La dignidad es una actriz que falsificó una fotografía y desapareció de la faz de la Tierra. Solo hay una forma de reconciliarse con el mundo. Es una película hecha contra viento y marea. Las misses del concurso de cocina pueden ser más inspiradoras que una introspección construida con palabras gruesas.

Sentirte culpable porque tu también te reíste cuando se desmontó la charada. El montaje que la hundió en la miseria. Y ahora entiendes que las personas, a veces, sucumben a la presión. La necesidad de triunfar, que las desespera. Anna Allen ha sido valiente convirtiéndose en la actriz que interpreta su propia tormenta. A lo mejor nosotros no fingimos haber estado en la ceremonia de los Óscar. Pero es hora de preguntarse cuánto Photoshop hemos estado aplicando. Y si ha merecido la pena.

Si hay algo que ha conseguido Paquita, es sacudirnos la vergüenza. Que todos tenemos legañas y cajas de pizza en la nevera. Y si las cosas se complican, torreznos, un bizcocho de limón y una noche en Navarrete de confesiones a la fresca.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Paquita, Paca